El ser humano es algo más que una simple combinación de diferentes átomos materiales. El ser humano posee la energía espiritual, la cual es más potente y luminosa que la luz solar misma.

Todos deseamos ser felices y vivir sin ninguna complicación, pero en nuestra vida diaria nos encontramos desafortunadamente, con miles de dificultades y muy pocas alegrías.

¿Cómo alcanzar entonces esa plataforma que nos garantice la clave del éxito en nuestra vida diaria? ¿Cómo desarrollar nuestras múltiples potencias y hacer que los demás respeten nuestra posición, e incluso nos imiten?

La práctica del yoga le ayudará a desarrollar todas estas potencias. Primero que todo, se hace necesario un completo control sobre la mente y los sentidos. Estamos viviendo actualmente en una época de mucha agitación, y es preciso desarrollar el auto-control, el cual sólo puede obtenerse mediante las sencillas y prácticas técnicas del yoga.

El yoga es un camino para acabar con los innumerables sufrimientos de nuestro cuerpo. El yoga nos puede dar fuerzas con las cuales no habíamos soñado antes. Es un proceso maravilloso, lleno de agradables sorpresas. Este camino lo conducirá a las regiones más profundas de su ser.

El yoga proviene de la cultura más antigua del mundo, la cultura de la India. Muchas historias místicas de la India nos cuentan cómo un yogi puede controlar la materia. Todos los poderes místicos provienen de Yogesvara, el Maestro de todos los poderes místicos.

Nuestro propio cuerpo posee muchos poderes, que nos diferencian de los animales. Sin embargo, de los yogis aprendemos que el hombre común que no practica yoga utiliza solamente el 10% de su capacidad intelectual.

Todos estamos buscando opulencia, deseamos ser queridos por los demás, queremos dominar el mal para que éste no nos afecte. Queremos seguridad y fuerza. Todo esto (créalo o no) está ahora en sus manos.

Empieza a practicar Yoga y meditación y observa cómo estos dos regalos de la vida empiezan a cambiar tu destino.

La humanidad ha buscado diferentes soluciones en los últimos cien años. Pero tanto el avance tecnológico como la industrialización, han fallado en mejorar el carácter del hombre y en crear un medio ambiente equilibrado. No estamos dejando un planeta saludable, ni mucho menos un sistema que funcione, como para vivir tal como hemos estado acostumbrados hasta ahora.

La vida sofisticada de alta tecnología que nos han presentado como la meta, no es posible concretarla ya que no existen los suficientes recursos naturales como para que cada ser humano pueda «disfrutar» de una vida al estilo europeo o americano. Por ello, la necesidad de un cambio se ha hecho inevitable. Siempre hemos deseado ser progresistas y exitosos, y ahora es nuestra última oportunidad para hacer lo correcto. En teoría esto es fácil, tan sólo basta con aceptar una forma de vida espiritual donde no se permita hacer daño a los demás.

Debemos también aprender, de la mejor forma posible, a construir casas económicas con elementos naturales que no perjudiquen la salud. La nueva tecnología ya está adoptando el uso de materiales naturales tales como barro, bambú, paja y piedra pómez, y éstos se están popularizando.

  • Trate de vivir sin electricidad siempre que le sea posible. Use energía alternativa como la proporcionada por el sol y el viento. Coma en tal forma que se preserve la energía para otros.
  • No se vista con fibras artificiales, pues el material sintético no permite respirar a los poros del cuerpo. Apoye la industria casera y los oficios de artesanía, ya que de las cosas naturales emanan vibraciones saludables. El algodón, yute, cáñamo, son muy buenas fibras naturales para vestidos y muchos otros utensilios. Usted sentirá la diferencia tan pronto se deshaga de todo material no natural que lo rodee.
  • No use pinturas venenosas. Muchas pinturas y materiales artificiales despiden veneno en forma constante, y éstos poco a poco afectan la salud.
  • No destruya la capacidad auditiva con sonidos ensordecedores. Desarmonía sin sentido, a muy alto volumen, daña nuestra capacidad meditativa e intelectual. Muchos grupos de música moderna causan efectos indeseados, y perturban nuestra salud y equilibrio.
  • No apoye las compañías que perjudican la naturaleza y a nuestros semejantes.
  • No más televisión, pues contamina a los niños y a los adultos de muchas maneras, como por ejemplo: aumenta la violencia, causa pérdida de imaginación  y disminuye la comunicación familiar.
  • Evite el uso de muebles innecesarios, que sólo por vanidad, acaban con los árboles. Utilisemos sólo lo indispensable y dediquemos más tiempo a nuestra vida espiritual y a nuestros niños. La adquisición de bienes suntuosos es muestra de nuestra ignorancia y es un intento por competir con otros adoradores solitarios de la materia.
  • No preste atención a los avisos económicos. Invierta parte de su dinero en algo útil para Dios, el mundo y las necesidades propias. No conservemos más intereses separados del interés universal.

En mi infancia y adolescencia cuando veía películas orientales en las que hacían unos saludos inclinando el cuerpo con una pequeña o gran reverencia me parecía que eran demasiado exagerados y que los que lo hacían mostraban señales de inferioridad ante quien le hacían el saludo.

¡Cómo cambia la forma de ver las mismas situaciones a lo largo de la vida!, ahora veo que el Gassho como se llama este saludo es una forma de mostrar respeto hacia uno mismo y hacia quien lo hace desde lo más profundo del ser. Si todos aprendiéramos y practicáramos el gassho, o las formas de saludar que nos enseñan las culturas ancestrales nos soltaríamos de tantos condicionamientos que nos separan del corazón de los demás seres y podríamos tener un mundo más armonioso y lleno de respeto.

Gassho es un gesto de respeto hacia los demás y hacia todas las existencias. Dirige el espíritu por encima del ego y de las consideraciones personales. Gassho crea armonía entre los seres, por muy diferentes que sean. Cuando la acción es la justa, el mundo se vuelve justo. Cuando hacemos sinceramente gassho por los demás, se crea una mutua simpatía. Si lo hacemos por el universo entero, incluso los árboles, las montañas y los ríos sienten esta simpatía y nos la devuelven a su vez.

De acuerdo a la filosofía védica el ser humano está compuesto por cinco cuerpos(pancha kosha) que se interrelacionan entre sí, los cuales son nuestro instrumento de vida y debemos cuidar, alimentar y ejercitar cada uno de ellos para tener un equilibrio en nuestro existir.

  1.  EL CUERPO DENSO O FÍSICO BIOLÓGICO (annamaya kosha) El cuerpo físico es el vehículo hecho de comida; que se nutre, desequilibra y sana por la acción de los jugos que extrae de los alimentos, y por el aire que respira (oxígeno). Es el cuerpo visible que nace, crece, se reproduce, se enferma, muere, y sus componentes regresan a la tierra y a la cadena alimenticia. Es el vehículo que aloja hasta el momento de su muerte al cuerpo sutil y al alma espiritual en su viaje hacia la Autorrealización.

  2.  EL CUERPO SUTIL que no es visible para el ojo físico, es intangible, pero que experimentamos continuamente en sus distintas fases. Comprende en el ser humano el aspecto energético, vital, mental, emocional y psíquico(conformado por el cuerpo pránico, el cuerpo mental o la mente y el cuerpo intelectual o la inteligencia).

    a)     EL CUERPO PRÁNICO (pranamaya kosha)Es la envoltura compuesta de prana o energía vital, que conecta la envoltura de alimento con el cuerpo mental permitiendo que ambos actúen juntos. Este cuerpo se nutre, desequilibra y sana por medio del prana que el hombre extrae de múltiples fuentes como el sol, el aire, el agua, la tierra y los alimentos en la modalidad de la bondad (sáttvicos).

    b)     EL CUERPO MENTAL (manomaya kosha) Comprende la mente y sus partes: consciente, inconsciente y subconsciente. La mente trabaja con los datos que le suministran los órganos de percepción y la información almacenada en la memoria, registrando los fenómenos externos e internos para dar forma al mundo que le rodea, a través de las diferentes emociones, palabras, sensaciones, pensamientos, imaginaciones, y demás experiencias del individuo; las que la nutren, desequilibran o sanan.Es también el lugar de las emociones y los sentimientos, registra los fenómenos internos y externos y realiza la función del pensamiento, y se alimenta de las experiencias de la persona.

    c)     EL CUERPO INTELECTUAL (Vijñanamaya kosha) La inteligencia es el principio discriminador que evalúa, determina y decide antes de pasar a las cubiertas menos sutiles. Controla y guía a la mente; y está en contacto con el mundo externo a través de los principios de los cinco sentidos: sonido, textura, forma y color, sabor y olor. Vijñanamaya kosha se alimenta, desequilibra y sana por acción del conocimiento, estudio y análisis.

  3. EL ALMA (anandamaya kosha) El alma es el Ser. parte o porción del Señor Supremo. Es una chispa de energía espiritual pura que proviene de Él. Esta energía se difunde por todo el cuerpo y es la causa por la cual sentimos diversos dolores o placeres en cualquier parte del mismo. Aunque no podamos ver al alma, su presencia puede ser comprendida simplemente por la conciencia. La conciencia es el síntoma de la presencia del alma, un cuerpo material sin conciencia es un cuerpo muerto. La naturaleza del alma es eterna-sat, sin nacimiento ni muerte, sin principio ni fin. No se la mata cuando se mata el cuerpo. Es inmutable, no sufre ningún cambio. Es plena de conoci-miento-chit, es conciencia y consciente, permanece como testigo durante todos los estados de la experiencia.El alma se alimenta, desequilibra y sana por acción de  mantras y oraciones.

En un pequeño pueblo, en el valle, vivía un hombre que siempre estaba feliz, amable y bien dispuesto para todos los que conocía. Siempre sonreía, y tenía palabras amables y alentadoras que decir, cada vez que era necesario. Todos los que lo conocían, se sentían mejor, más felices y eufóricos. La gente sabía que podía contar con él, y lo consideraba un gran amigo.
Uno de los habitantes de la aldea tenía curiosidad por saber cuál era su secreto, y cómo siempre podría ser tan amable y servicial. Se preguntó, ¿cómo es que él no tenía ningún rencor hacia nadie, y siempre estaba feliz.

Una vez, al encontrarse con él en la calle le preguntó: «La mayoría de la gente es egoísta e insatisfecha.  No sonríen tan a menudo como tú lo haces, tampoco son tan útiles y serviciales como tú ¿Cómo puedes mantenerte así..?»

El hombre sonrió y le contestó: «Cuando uno hace la paz consigo mismo, puede estar en paz con el resto del mundo. Si puedes reconocer el espíritu en sí mismo, puedes  reconocer el espíritu de cada uno, y luego lo encuentras natural para ser amable y bien dispuesto para todo. Si tus pensamientos están bajo tu control, puedes llegar a ser fuerte y firme. La personalidad es como un robot programado para hacer ciertas tareas. Tus hábitos y pensamientos son las herramientas y programas que controlan tu personalidad. Hazte libre de ser programado, y luego el bien interior y la felicidad que residen dentro de ti serán revelados. »

«Pero un montón de trabajo es necesario. Los buenos hábitos deben ser desarrollados. La capacidad de concentración y de controlar los pensamientos tiene que ser fortalecida. El trabajo es difícil e interminable. Hay muchos muros que deben ser escalados. Es una tarea ardua «. Lamentó el aldeano.

«No pienses en las dificultades, pues lo que pienses es lo que vas a ver y experimentar. Sólo aquieta tus sentimientos y pensamientos, y trata de mantenerte en  paz. Sólo trata de mantener la calma .y no te dejes abrumar por la corriente de tus pensamientos. »

«¿Eso es todo?» -Preguntó el campesino.

«Trata de ver tus pensamientos cómo vienen y van. Permanece en silencio en el presente. Los momentos de paz serán breves al principio, pero con el tiempo se harán más largos. Esta paz es también la fuerza, el poder, la bondad y amor al tiempo. Te darás cuenta de que eres uno con la corriente universal, y esto te llevará a actuar desde una dimensión diferente (punto de vista, la conciencia, no del egoísmo) »

«Muchas gracias por sus consejos y explicaciones», dijo el aldeano, y se fue feliz y satisfecho.

Pax(latín), शािन्‍त śāntiḥ(sánscrito), frieden(alemán), vrede(africano), paix(francés), peace(inglés),  pace(italiano),shalom(hebreo), mír(checo), paco(esperanto),amani(suajili),pace(rumano), paz(portugués),平和(japonés),мир(ruso)

No importa en qué idioma lo pronuncies, lo importante es que la lleves siempre presente en tu interior equilibrando y fortaleciendo tu mente y espíritu y permitiendo abrir tu ser siempre a la comprensión para mantenerte firme y feliz ante la ansiedad y tormentas externas.
Y que esa paz interior haga eco y reflejo en tu exterior y se replique a tu alrededor en todos los seres que te rodean y siga siendo multiplicada una y otra vez

 

La película siete años en el Tibet, basada en la obra de Heinrich Harrer, es tan hermosa como polémica. Pero, independientemente de que Heinrich Harrer fuera un comprobado nazi, de que si hubiese o no participado de la violencia en la segunda guerra mundial, lo cierto es que la espiritualidad del Tibet y del Dalai Lama puede cambiar hasta al más difícil.

Estas son algunas frases para reflexionar citadas en la película:

  • «En el país donde estoy viajando, el Tibet. La gente cree que peregrinando a lugares sagrados purifican las acciones malas que han cometido. Creen que cuanto más difícil el viaje, mayor es la purificación.»
  • «Esa es otra gran diferencia entre nuestra civilización y la suya. Ustedes admiran al hombre que logra elevarse a la cima en cualquier campo de la vida. Nosotros admiramos al hombre que abandona su ego.»
  • «La buena fortuna de un amigo es una bendición. Lamento que te moleste la nuestra.»
  • «Si algo tiene solución no hay porque preocuparse y si no tiene solución entonces preocuparse no está bien»
  • «Aquí dicen que un enemigo es un gran maestro, pues ayuda a desarrollar paciencia y compasión.»
  • «La simplicidad absoluta, eso es lo que me encanta.»
  • «Cuando no tienes fuerzas para pelear,debes abrazar a tu enemigo. Con los brazos ocupados, no puede usar un arma.»
  • «Nada en la política es cuestión de honor…»
  • «Todos los seres tiemblan ante el peligro y la muerte. Todos valoramos la vida. Cuando un hombre toma eso en cuenta, no mata ni causa que se mate. Estas palabras están grabadas en el corazón de todo tibetano».

Le preguntaron al Dalai Lama:

– ¿Qué es lo que más le sorprende de la Humanidad?

Su respuesta fue:

– El hombre… Porque sacrifica su salud para ganar dinero.

Y cuando lo consigue sacrifica  su dinero para recuperar la salud.

Y, está tan ansioso por  el futuro, que no disfruta el presente;

el resultado es que no vive ni en el presente ni en el futuro;

vive como si nunca fuese a morir… y entonces muere  sin haber vivido realmente nunca.

Una persona realmente inteligente limpia sin cesar su espíritu y mente. De hecho, tú, cada día dedicas un momento al aseo corporal y material, ¿pero cuánto tiempo consagras a limpiar tu mente y tu alma?

Una ley espiritual asegura que el pensamiento determina nuestro comportamiento.

Tu alma y mente están condicionadas por un sistema de emociones y creencias que te conviene reprogramar. Según la ley de atracción, llamas a tu vida lo que crees y piensas.

Si tus creencias y emociones son negativas, a tu vida llegará lo oscuro, porque eso es lo que atraes, pero si son de amor y satisfacción, tu mente, alma y vida se llenarán de luz y paz. Elige limpiar tu alma de todo lo que la contamina.

La desconfianza, el miedo, el rencor, la culpa, la infravaloración y el orgullo, son basura. En especial, necesitas ser muy cuidadoso con estas siete emociones tóxicas: Odios, culpas, miedo, rabia, tristeza, celos, envidia. Busca por todos los medios que lo exterior, por más horrible que parezca, no afecte tu mundo interior. Eso es lo que logra el sabio y, por eso, permanece imperturbable cuando todos se alteran.

Una gran ayuda para estar armonizado y tener buenas emociones es regalarte pausas refrescantes para relajarte, orar y meditar. Puedes hacerlo en silencio o con música serena; también, visualizando algo hermoso o enfocado en tu respiración pausada. Hay muchas formas de meditar, y una de ellas es hacer muy bien lo que estás haciendo, sin distracciones.

Vive lo que haces cuando comes, caminas, lees o te bañas. Haz eso y nada más que eso. Hagas lo que hagas, hazlo totalmente, inmerso en lo que vives y apartado de todo lo demás. Entonces, no es raro que, de pronto, te sientas como flotando, en un estado sereno de fluir como el agua.

Parece raro, pero pocas personas logran hacer algo con toda el alma, porque su mente anda errática. Mientras comen o se bañan ella está en otro lugar, y necesitan aquietarse y controlar a la ‘loca de la casa’.

Por eso dijo un sabio: “cuando te sientes, siéntate; cuando camines, camina; cuando ores, ora”. Aprende a respirar, huye del ruido y el acelere, y vive lo que haces en un estado de meditación serena y sin temores.

Al violento y el envidioso casi siempre un gran miedo los apresa, devora y desequilibra. Ese miedo, en buena medida, nace de una gran inseguridad y serios vacíos emocionales.

El agresor infunde temor, quiere mostrar una fuerza que no tiene, y atacando, camufla su debilidad y fantasmas internos. El miedo es el motor de muchas reacciones dañinas: agresión, ira, engaño, envidia, celos. ¿Cómo amansar el temor? Reconociéndolo, afrontándolo, amándose y buscando la paz interior. Cuando un agresor recibe amor se desarma, ya que no hay antídoto más poderoso que el amor puro.

Con amor, trató Jesús a todos, cambió corazones, sanó heridas internas y llenó todo de luz. Haz todo con amor y verás como las tempestades se calman y los espíritus se desarman.

Autor: Gonzalo Gallo

Parvati es una de las diosas más amorosas, benevolentes y misericordiosas del panteón hindú. Es la consorte de Shiva y se manifiesta como extraordinariamente compasiva. Cierto día, uno de sus hijos, Kartikeya, hirió a una gata con sus uñas.

De regreso a casa, corrió hasta su madre para darle un beso. Pero al aproximarse al bello rostro de la diosa, se dio cuenta de que ésta tenía un arañazo en la mejilla.

–Madre -dijo Kartikeya-, hay una herida en tu mejilla. ¿Qué te ha sucedido?
Con sus ojos de noche inmensa y profunda, la amorosa diosa miró a su querido hijo. Era su voz melancólica y dulce cuando explicó:

–Se trata de un arañazo hecho con tus uñas.

–Pero, madre -se apresuró a decir el joven-, yo jamás osaría dañarte en lo más mínimo. No hay ser al que yo ame tanto como a tí, querida madre. Una refrescante sonrisa de aurora se dibujó en los labios de la diosa.

–Hijo mío -dijo-, ¿acaso has olvidado que esta mañana arañaste a una gata?

–Así fue, madre -repuso Kartikeya.

–Pues, hijo mío, ¿es que no sabes ya que nada existe en este mundo excepto yo? ¿No soy yo misma la creación entera? Al arañar a esa gata, me estabas arañando a mí misma.

*El Maestro dice: Al herir, te hieres. A quienquiera que dañes, te dañas a ti mismo.

Fuente: :yogainbound.org