Un día, un Maestro y su discípulo llegaron a la gran ciudad. No tenían dinero con ellos, pero sabían que necesitaban comida y un lugar para quedarse. El discípulo estaba seguro de que iban a mendigar su comida, y dormir en el parque por la noche.

«Hay un gran parque, no lejos de aquí. Podemos dormir allí por la noche», dijo el discípulo.
«¿Al aire libre?» -Preguntó el Maestro.
«Sí», respondió el estudiante.

El Maestro sonrió y dijo: «No, esta noche vamos a dormir en un hotel y comer allí también».

El estudiante fue sorprendido y exclamó: «¡No nos podemos permitir eso!»
«Ven y siéntate», dijo el Maestro.

Ambos se sentaron en el suelo, y dijo el Maestro:
«Cuando enfocas tu mente intensamente sobre cualquier tema, te unes en armonía al Universo para que se materialice».

El Maestro cerró los ojos y comenzó a meditar con plena concentración. Después de unos diez minutos se levantó y comenzó a caminar, con su discípulo después de él. Caminaron por varias calles y callejones, hasta que llegaron a un hotel.

«Ven, vamos a entrar en el interior», el Maestro le dijo a su discípulo.

Acababan de poner un pie en la entrada, cuando un hombre bien vestido se acercó a ellos.

«Yo soy el gerente de este hotel. Se ven como peregrinos de viaje, y creo que no tienen dinero. ¿Les gustaría trabajar en la cocina, y a cambio darles comida y un lugar para quedarse?»

«Bien», respondió el Maestro.

El discípulo se quedó perplejo y le preguntó al Maestro: “¿Has usado alguna magia? ¿Cómo lo hiciste?»

El Maestro sonrió y dijo: «Yo quería mostrarte cómo obra el poder de los pensamientos. Cuando piensas con plena concentración y fuerte sobre algo que quieres que suceda, y tu mente la dejas fluir sin resistirte al objeto de tu pensamiento, ineludiblemente tu pensamiento se materializa».

«El secreto está en concentrarse, visualizar, ver los detalles, teniendo fe y la proyección de la energía mental y emocional en la escena mental. Estos son los requisitos previos generales. Cuando tu mente está vacía de pensamientos, y sólo le permites entrar a un único pensamiento, gana un poder muy grande. Hay que tener mucho cuidado con lo que se piensa. Un pensamiento concentrado es de gran alcance, y ejerce una influencia muy fuerte».

El discípulo miró a su maestro y le dijo: «. Veo que tengo que afinar mi concentración con el fin de poder utilizar este poder»

«Sí, este es el primer paso», dijo el Maestro.

 

El hombre es parte de la naturaleza, no superior a ella.

Deja de sentir soledad y vacío cuando acepta como hermanos  a todos los seres que le rodean y comprende que debe respetar sus vidas.  En este momento es pleno y  fluye en armonía con la naturaleza y por fin consigue paz completa trascendiendo todos los estados.

Sigan peleando y discutiendo cual es el verdadero absoluto, mientras acá mal interpretamos sus enseñanzas, ellos siguen la única religión que existe: «la del corazón»

Hay tantas expresiones diferentes para adorar a dios, pero nuestro fanatismo estricto nos hace olvidar esto y arremetemos con quienes no vean la divinidad como nosotros… (dios no es judío, no es cristiano, no es musulmán, no es budista, no es islamita, es mas dios ni siquiera se llama dios o cualquier nombre que le adoptamos)…

Abre los ojos, la fuente divina no tiene favoritos, no te juzga por nada y no anda castigando a los que no piensan como tu ,eres tu hombre el que se a condenado a si mismo con tus dogmas y fronteras…

Sigue la única religión que existe, sin banderas, sin distintivo, sin desigualdad y con aceptación, sigue la religión del corazón… esa es tu única conexión con la fuente.

Soy una mujer indígena, hija de la tierra y el sol, pertenezco a una raza con una cultura milenaria que hoy conservo como un tesoro…

Convivo con lo que me rodea, con la lluvia, el viento, la montaña, el cielo…

Soy feliz en estas soledades… tengo tiempo para contar las estrellas, tiempo para poner mis sueños al día, para danzar con los pájaros sintiendo el aire fresco del amanecer y hablar en silencio con los animales, con las plantas, con los espíritus…

Sé sembrar con la Luna los frutos del alimento, teñir la lana para hacer el tejido, hacer medicina como me enseñó mi abuela, cantar al nuevo día.

Sé amasar sencillamente con fidelidad y con ternura…

Soy mujer indígena, mujer como la Madre tierra, fértil, callada, protectora y fuerte.

Yo no sé de economía, ni de bancos, ni de política ni subvenciones.

Pero si sé cuando mi mundo está en peligro y sé cuándo las cosas son buenas o no.

No entiendo de muchas cosas, a la gente del gobierno que vienen con muchas promesas, palabras de aire cuando hay elecciones y después nada…

A los que vienen a querer cambiar mi mundo, mis vestidos, mi espiritualidad, a mí.

No entiendo a los que roban,

Los que experimentan con mis hijos, o les sacan sus órganos para los winkas ricos,

Los que mienten,

Los que me sacan las tierras, los que me explotan,

Los que intercambian mi arte y mis tejidos por comida o alcohol y me pagan una miseria por el trabajo de meses para venderlos en las ciudades lejanas de Europa.

No entiendo a los que se hacen mis amigos para sacarme conocimientos,

Los que vienen con grandes máquinas para talar el bosque,

Los que agujerean la tierra para sacarle su sangre,

Los que esconden en la comunidad basura en bidones para contaminarnos,

Los que nos ponen vacunas,

Los que experimentan con mi sangre, los que tienen buena fe y creen que vienen a ayudarme a integrarme poniéndome cables de luz y trayendo la “caja boba” para confundirme,

Los que me ponen zapatos,

Los que quieren cambiar mis costumbres ancestrales,

Los que me miran como un bicho raro y me sacan fotos,

Los que quieren que baile por dinero,

Los que vienen con muchas palabras bonitas a hacer iglesias en nuestros lugares sagrados,

Los que intentan esclavizarme con dependencias ajenas a mi cultura,

Los que entran armados en nuestras tierras para echarnos,

A los extranjeros que vienen de vacaciones de guerrilla a enfrentarme con los militares y luego se van protegidos a sus lejanas tierras… a veces las cosas se ponen peor para nuestra gente, nos apresan, nos matan…

Tampoco entiendo a los que me desprecian,

Los que me ignoran,

Los que no les importo nada y me roban todo, hasta mi dignidad…

Soy mujer indígena y sé lo que quiero… cambiar cosas, esas cosas que duelen dentro y se van agrandando como la impotencia, el desamparo, la destrucción, las palabras incumplidas, el desamor y ese sentimiento de estar siendo violada constantemente.

Quiero gritar ¡Déjenme en paz!… Quiero seguir viviendo así simplemente, con la tierra y mi gente, la que ríe, la que crea, la que vibra, la que vive la vida así como es, sin alterar las cosas, la que comparte, la que acaricia, la que no tiene prisa y ama sin esperar nada, la que no se aburre…

Quiero que me respeten, soy mujer de la tierra, fuerte como el árbol que resiste al viento como el junco en la corriente, firme como la montaña más alta, frágil como el colibrí y dulce como los atardeceres.

Soy mujer indígena, hija de la tierra y el sol y aunque no entienda muchas cosas, se lo que quiero, tengo esperanza y sé que las cosas van a cambiar


Albert Einstein dijo que las generaciones futuras apenas podrían creer que un hombre como Gandhi hubiera existido. Su mensaje sigue vivo. Un mensaje que habla de la paradójica fuerza de la no violencia, con su correspondiente corolario: que la violencia es siempre un síntoma de debilidad.

Más todavía, que la violencia implica una fisura en las propias creencias y remite a un fenómeno de proyección: volcar hacia el exterior el odio que uno siente por sí mismo. El odio o el desprecio. Gandhi no era estrictamente un pacifista. «Prefiero la violencia al miedo», llegó a decir. Y la no violencia exige más coraje que la violencia.

Y si Gandhi no era estrictamente un pacifista, tampoco fue tan hinduista ortodoxo como él mismo pretendía. Más allá de su genio escénico-folclórico, la visión del Mahatma era ecléctica. De hecho, Gandhi descubre su propia tradición hindú como resultado de sus lecturas europeas, y muy especialmente de Tólstoi, Thoreau y los Evangelios.

En su autobiografia dice que fue en Londres cuando el joven abogado indio, enfermo de soledad y timidez, y tras algunos poco afortunados tanteos para convertirse en gentleman -llegó a tomar lecciones de dicción, francés e incluso danza-, se sumerge en una profunda crisis y renuncia al fin a toda pretensión de «occidentalizarse».

La verdad es que estaba occidentalizado ya. Tocante a la no violencia, no estará de más recordar que los dioses hindúes nunca fueron un modelo de pacifismo: ni Shiva, ni Vishnú, ni Krishna, ni Rama practicaron el ahimsa. Incluso en la Bhagavad-Gita, el libro preferido del Mahatma, se recomienda que Arjuna retorne a la batalla. Gandhi construye un hinduismo a su medida, con ingredientes del jainismo, del budismo y del cristianismo evangélico. Pone el énfasis en la tolerancia porque él mismo se define como un mero buscador de la verdad, siendo la verdad un campo de exploración.

Gandhi es un espíritu religioso que siente una necesidad digamos «romántica» de verdad, es decir, de lo qué él llama verdad-realidad. Sólo se puede luchar externamente desde una plenitud interna; no cabe vivir de una manera y pensar de otra. Ello es que hay una articulación muy coherente en los dos grandes temas gandhianos: la no violencia (ahimsa) y la fuerza de lo real (satyagraha, un término acuñado por el propio Gandhi).

La Madre Teresa de Calcuta deja su mensaje a padres, niños y jóvenes. Para ella, el aborto mata la paz del mundo y se convierte en el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, «¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento», pensaba.

A todos los jóvenes les decía: «ustedes son el futuro de la vida familiar; son el futuro de la alegría de amar. Mantengan la pureza, mantengan ese corazón, ese amor, virgen y puro, para que el día en que se casen puedan entregarse el uno al otro, algo realmente bello: la alegría de un amor puro».

A esos mismos jóvenes les decía que si llegaran a cometer un error, «les pido que no destruyan al niño, ayúdense mutuamente a querer y a aceptar a ese niño que aún no ha nacido. No lo maten, porque un error no se borra con un crimen. La vida del fruto de ese amor pertenece a Dios, y ustedes tienen que protegerla, amarla y cuidarla. Porque ese niño ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y es un regalo de Dios».

La vida de cada ser humano, como que ha sido creación de Dios, es sagrada y de infinito valor, porque El nos ha creado a todos nosotros, incluso al niño recién concebido. La imagen de Dios está en ese niño que aún no ha nacido.

Por eso, pienso que aquellas naciones que destruyen la vida legalizando el aborto son las más pobres, porque temen alimentar a un niño más y, por eso, agregan un cruel asesinato más a este mundo.

En Calcuta se intenta combatir el aborto mediante la adopción. «Me gustaría abrir muchos de estos centros para niños en los países que han aceptado el aborto. En los que tenemos por toda la India nunca tuvimos que rechazar a ningún niño, y todos están felices en sus nuevos hogares».

Es maravilloso pensar que Dios ha creado a cada niño. Leemos en las Escrituras que Dios nos dice: «Aún si una madre llegara a olvidar a su hijo, yo no te olvidaré. Te llevo grabado en la palma de mi mano. Eres valioso para mí. Y te he llamado por tu nombre.»

Estoy convencida de que los gritos de los niños cuyas vidas han sido truncadas antes de su nacimiento, hieren los oídos de Dios.

Muchos se manifestan preocupadísimos por los niños de la India o por los de Africa, donde tantos mueren, sea por desnutrición, hambre o lo que fuera. Pero hay millones deliberadamente eliminados por el aborto.

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1. Si dominamos nuestra mente, vendrá la felicidad.

2. Todas nuestras vidas empezaron con el afecto humano como primer soporte. Los niños que crecen envueltos en afecto, sonríen más y son más amables. Generalmente son más equilibrados.

3. La amistad sólo podía tener lugar a través del desarrollo del respeto mutuo y dentro de un espíritu de sinceridad.

4. Nuestra religión es simple: no existen templos ni complicadas filosofías.

5. Aunque haya religiones diferentes, debido a distintas culturas, lo importante es que todas coincidan en su objetivo principal: ser buena persona y ayudar a los demás.

6. El enojo, el orgullo y la competencia son nuestros verdaderos enemigos.

7. La tolerancia y la paciencia son mucho más profundas y efectivas que la mera indiferencia.

8. No debemos creer demasiado en los elogios. La crítica a veces es muy necesaria.

9. Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.

10. Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. Debemos tenernos un gran respeto.

11. A través de la paz interior se puede conseguir la paz mundial. Aquí la responsabilidad individual es bastante clara ya que la atmósfera de paz debe ser creada dentro de uno mismo, entonces se podrá crear en la familia y luego en la comunidad.

12. La esencia de la vida espiritual está formada por nuestros sentimientos y nuestras actitudes hacia los demás.

13. La bondad o la maldad de los actos la determina su fruto.

14. El éxito y el fracaso depende de la sabiduría y la inteligencia, que nunca pueden funcionar apropiadamente bajo la influencia de la ira.

15. La muerte nos iguala a todos. Es la misma para un hombre rico que para un animal salvaje.

16. Que la religión pueda ser usada como un instrumento para crear divisiones y provocar más pelea, es un hecho muy infortunado.

17. El medio para hacer cambiar de opinión es el afecto, no la ira.

18. Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.

19. Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás.

20. Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar.

21. Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.

22. La esencia del cristianismo y el budismo es la misma: la práctica del amor, para lo cual es necesario poner énfasis en el perdón y compartir el sufrimiento ajeno.

23. Sin amor la sociedad se encuentra en estado muy crítico. Y sin él nos enfrentamos cada vez más en el futuro a graves problemas. El amor es el centro de la vida humana.

24. Honrar a Dios es fundamental, pero también lo es respetar a nuestro prójimo. De hecho la verdadera adoración a Dios es posible cuando uno respeta a su prójimo.

En 1939, Semyon Kirlian, electricista sovietico, arreglando un electrodoméstico, descubrió por accidente que al colocar un objeto sobre una placa fotográfica y al someterlo a un fuerte campo eléctrico, una imagen aparecia sobre la placa. La imagen es el objeto rodeado de un halo coloreado. En los años 60 se estableció una relación entre esas émanaciones, la salud, el psiquismo, el aura y la personalidad profunda de un individuo.

Para algunos, éste fenomeno no tiene nada de psiquico, es simplemente debido a la humedad presente en el objeto fotografiado. En efecto, cuando la electricidad penetra un objeto, éste produce una zona de gas ionizado alrededor del sujeto fotografiado. Esta humedad es pasada del objeto a la superficie de la pelicula y causa una alteración de la disposición de la carga electrica de éste ultimo. Las modificaciones de sudoración de las manos, la presión barométrica y la tensión eléctrica pueden producir diferentes colores en las fotografías.

Para otros, la imagen es la manifestación fisica del aura espiritual o de la «energia vital» que existe alrededor de todo ser vivo y hasta  pueden llegar a realizar un «diagnostico energético» de cada individuo.

Sabemos tambien que el fenómeno Kirlian puede extrapolarse al las teorias de la medicina tradicional china como la acupuntura y que los puntos mas luminosos revelados por la fotografia de Kirlian pueden corresponder a los puntos claves enseñados en la medicina oriental.

Usualmente es difícil mostrar siempre compasión, aún con la gente que amamos.

Robert Thurman es un influyente y prolífico escritor americano autor de varios libros sobre el budismo tibetano. Él es profesor de estudios Budistas de la Universidad de Columbia, en esta conferencia dictada en TED, nos pide que desarrollemos compasión para nuestros enemigos. Nos entrega un ejercicio de Meditación de siete pasos para llevar la compasión más allá de nuestro círculo íntimo.

A continuación la tradución en español de sus palabras (para ver los subtitulos en español, debes seleccionar hacer click en «View subtitles» y escojer este idioma en la parte inferior del video) :

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pensamientos

Cada pensamiento que procesamos, instantáneamente genera una emoción, que se siente bien o se siente mal. Eso es totalmente automático, y sucede siempre.

Cuando pienso un pensamiento tal como “yo no puedo” o “soy un fracasado”, instantáneamente aparece un sentimiento de malestar. Esa emoción negativa está  colocando distancia entre ese pensamiento y  mi ser interior.

Cuando pienso un pensamiento tal como “¡qué bien que lo hice!” o “esto sí lo estoy comprendiendo bien”, instantáneamente me siento bien. Esta emoción positiva me está indicando que ese pensamiento está muy cerca de mi ser interior.

El ser interior puede ser entendido como:  la escencia, el  “alma”  o aquella que verdaderamente soy, en lo más profundo de mi ser.

Entonces eso que siento cada vez que pienso un pensamiento es una emoción. Y las emociones lo que me dicen es…
…qué tan cerca o lejos está ese pensamiento de mi ser interior, alma o escencia.

De este modo, podrás identificar los pensamientos que te construyen, que están a favor de tu integridad y asi dar cabida a estos pensamientos postivos.

Mietras, debes revisar cuáles pensamientos son los que te están provocando disgusto, que van en una dirección que te destruye, que te desintegra. Con esto presente, mejor detengo esa línea de pensamiento y reformulo.

Al comprender qué son las emociones, podrás transformarte desde una persona que sufre y se lamenta a una persona integrada que goza el sentido de la vida.