•  Admite que no siempre tienes la razón y reconoce al otro su razón o su parte de razón.
  • Respeta los derechos de los demás, iguales a los tuyos, y jamás abuses de los que te pertenecen.
  • Tus intereses merecen ser defendidos, pero tienes que aceptar que los de los otros son igualmente valiosos.
  • Muy pocas cosas, o ninguna, justifican el empleo de la fuerza, a menos que se atente contra tu vida.
  • Busca las identidades, las afinidades y las coincidencias constructivas, haciendo a un lado lo que genera pugnas y encono.
  • Témele al ventajoso, al aprovechado y oportunista, y tiéndele la mano al que carece de habilidades para la ganancia deshonesta.
  • Dedica una parte de tu tiempo al servicio de la comunidad, devolviendo así algo de lo que de ella recibes.
  • Corresponde a la frialdad con el compañerismo que aproxima y solidariza las voluntades y los corazones.
  • Concierta, acuerda, dialoga, sin discutir estérilmente; que tus palabras tiendan puentes al entendimiento mutuo y la amistad.
  • Reconoce a tu hermano y reconcíliate con tu enemigo; en ese sentido da siempre el primer paso».

Luis Carlos Sáchica

Un ejemplo de que con perseverancia, disciplina y dedicación podemos lograr todo lo que nos propongamos es el del atleta sudafricano Oscar Pistorius, quien participó representando a su país en los juegos olímpicos de Londres 2012 sin limitarle el hecho de que para correr utiliza prótesis transtibiales construídas en fibra de carbono.

Oscar Pistorious, nació sin sus huesos peronés, por lo cual a sus once meses de vida le fueron amputadas sus dos piernas. Pero esto no fue impedimento para que Pistorious se desenvolviera en diferentes deportes a pesar del esfuerzo que requería y las burlas de sus compañeros de colegio. Primero rugby y waterpolo, luego natación y por último (sin dudas con el que más éxitos logró) atletismo.

Con el atletismo participó en:

  • Los Juegos Paraolímpicos de Atenas 2004 consiguiendo medalla de oro en 400m y medalla de bronce 100m.
  • En 2008 en los Juegos Paralímpicos de Pekín logró tres medallas doradas en los 100, 200 y 400 metros.

Pero él quería desempeñarse en los juegos olímpicos pues se considera igual que cualquier otro atleta y dice: «Yo no soy un inválido, simplemente no tengo piernas. Además, todo el mundo tiene alguna discapacidad… las peores son las del espíritu”.

Y para lograr su sueño además de su esfuerzo físico, le tocó superar barreras  legales ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte demostrando a la Federación Internacional de Atletismo que sus piernas ortopédicas no le otorgaban “alguna una ventaja” con respecto a otros atletas no discapacitados.

Después de aclarado ese asunto, el apodado “Blade runner” o “el hombre más rápido sin piernas”, fue seleccionado para participar en los el Mundial de Atletismo de Daegu de Corea del Sur 2011 en 400 metros y en el relevo 4×400, donde llegó hasta las semifinales y ganó la medalla de plata con el equipo sudafricano en el relevo 4×400.

El 4 de julio de 2012 el Comité Olímpico Sudafricano confirmó al atleta para asistir a los Juegos Olímpicos Londres 2012 convirtiéndose en el primer atleta con doble amputación que logra estar en una cita olímpica.

Su participación en los olímpicos de Londres tuvo quienes estaban a su favor y otros en contra y aunque no consiguió medallas abrió las puertas para continuar su exitosa carrera con pasión demostrando que los únicos límites que tenemos son los que nosotros mismos nos trazamos; que los obstáculos se pueden convertir en incentivos y motivaciones y que todo es posible.

También dio a conocer las palabras que su madre le escribió cuando era pequeño y que lleva grabadas en su mente y alma: «Un perdedor no es quien llega  último sino aquél que se sienta y mira y nunca ha intentado correr».

Una persona realmente inteligente limpia sin cesar su espíritu y mente. De hecho, tú, cada día dedicas un momento al aseo corporal y material, ¿pero cuánto tiempo consagras a limpiar tu mente y tu alma?

Una ley espiritual asegura que el pensamiento determina nuestro comportamiento.

Tu alma y mente están condicionadas por un sistema de emociones y creencias que te conviene reprogramar. Según la ley de atracción, llamas a tu vida lo que crees y piensas.

Si tus creencias y emociones son negativas, a tu vida llegará lo oscuro, porque eso es lo que atraes, pero si son de amor y satisfacción, tu mente, alma y vida se llenarán de luz y paz. Elige limpiar tu alma de todo lo que la contamina.

La desconfianza, el miedo, el rencor, la culpa, la infravaloración y el orgullo, son basura. En especial, necesitas ser muy cuidadoso con estas siete emociones tóxicas: Odios, culpas, miedo, rabia, tristeza, celos, envidia. Busca por todos los medios que lo exterior, por más horrible que parezca, no afecte tu mundo interior. Eso es lo que logra el sabio y, por eso, permanece imperturbable cuando todos se alteran.

Una gran ayuda para estar armonizado y tener buenas emociones es regalarte pausas refrescantes para relajarte, orar y meditar. Puedes hacerlo en silencio o con música serena; también, visualizando algo hermoso o enfocado en tu respiración pausada. Hay muchas formas de meditar, y una de ellas es hacer muy bien lo que estás haciendo, sin distracciones.

Vive lo que haces cuando comes, caminas, lees o te bañas. Haz eso y nada más que eso. Hagas lo que hagas, hazlo totalmente, inmerso en lo que vives y apartado de todo lo demás. Entonces, no es raro que, de pronto, te sientas como flotando, en un estado sereno de fluir como el agua.

Parece raro, pero pocas personas logran hacer algo con toda el alma, porque su mente anda errática. Mientras comen o se bañan ella está en otro lugar, y necesitan aquietarse y controlar a la ‘loca de la casa’.

Por eso dijo un sabio: “cuando te sientes, siéntate; cuando camines, camina; cuando ores, ora”. Aprende a respirar, huye del ruido y el acelere, y vive lo que haces en un estado de meditación serena y sin temores.

Al violento y el envidioso casi siempre un gran miedo los apresa, devora y desequilibra. Ese miedo, en buena medida, nace de una gran inseguridad y serios vacíos emocionales.

El agresor infunde temor, quiere mostrar una fuerza que no tiene, y atacando, camufla su debilidad y fantasmas internos. El miedo es el motor de muchas reacciones dañinas: agresión, ira, engaño, envidia, celos. ¿Cómo amansar el temor? Reconociéndolo, afrontándolo, amándose y buscando la paz interior. Cuando un agresor recibe amor se desarma, ya que no hay antídoto más poderoso que el amor puro.

Con amor, trató Jesús a todos, cambió corazones, sanó heridas internas y llenó todo de luz. Haz todo con amor y verás como las tempestades se calman y los espíritus se desarman.

Autor: Gonzalo Gallo

Escuchar es una gran herramienta que tenemos en el manejo de relaciones personales que sabiéndola aprovechar correctamente nos sirve para:

  • Reducir la tensión
  • Aumentar el poder porque permite  obtener más información
  • Comprender a los demás
  • Aprender
  • Estimular la cooperación de los demás
  • Facilitar la negociación y la solución de los diferentes criterios
  • Proyectar una imagen de inteligencia y respeto hacia los demás
  • Aumentar la confianza del interlocutor

El hombre se demora dos años en aprender a hablar y gasta el resto de su vida aprendiendo a callar y escuchar.

¿Pero qué factores influyen en la dificultad para escuchar? Pues aunque parezca extraño hay un factor fisiológico que nos hace más ardua esta tarea: El ser humano emite 150 palabras por minuto pero el cerebro tiene la capacidad de procesar hasta 600 palabras por minuto osea que tenemos un 75% de tiempo libre.

Este 75% de tiempo libre de interferencia en la comunicación es el que nos permite pensar cantidades de cosas que nos pueden desconcentrar y perder el hilo de la comunicación porque usualmente lo dedicamos a:

  • Volvernos adivinos  imaginando lo que el otro va a decir
  • Preparar las respuestas
  • Ponerse a pensar en otras cosas
  • Aburrirse
  • Distraerse
  • Criticar y juzgar
  • Atendiendo otros medios de distracción

Para afrontar estos factores de dificultad en la escucha, aquí resaltamos algunos hábitos para adoptar cuando estemos conversando:

  1. Debemos concentrarnos en nuestro interlocutor mirándolo cara a cara y permitiendo que los ojos entren en contacto: así no hay oportunidad de distraerse mirando hacia otros lados y además reflejamos una imagen de respeto hacia el otro, al mostrarnos interesados en lo que está diciendo.
  2. Mentalmente organiza la información en forma de notas (si te queda fácil también las puedes hacer por escrito) entrando con empatía en el contexto del otro, si es necesario realiza preguntas para que exista una buena retroalimentación y puedas entender el mensaje que te quiere comunicar.
  3. Evita que elementos externos te desconcentren y enfócate en tu interlocutor, realiza las preguntas que necesites en el momento adecuado, debes esperar a que el interlocutor termine la idea para evitar juicios y suposiciones  y  poder intervenir.

Si analizamos la misma naturaleza  nos está diciendo la importancia del arte de escuchar, pues  tenemos dos orejas y una boca porque debemos enfatizar en la escucha más que en el hablar.

 

«Es mucho mejor tener el 1% de esfuerzo de cientos de personas que un 100% de tu propio esfuerzo»

Jean Paul Getty

Hay momentos en los que lo que haces o el fruto de tu trabajo no recibe la atención que quisieras de parte de tu jefe, compañeros, clientes pareja, etc. En esos momentos es fácil darse por vencido,  ahogarse en la autocompasión o la inseguridad, lo que conduce finalmente a renunciar o simplemente a no realizar las cosas de la mejor manera posible.

Sin embargo, es en esos momentos en que podemos demostrar nuestra verdadera fortaleza y nuestra determinación para el éxito. Esos momentos distinguen a los ganadores de los que nunca van a hacer algo grande.  sostener

¿Qué es entonces que podemos hacer para mantener la motivación cuando todo parece estar volviéndose en contra de nosotros?

  1. El modo de pensar.
    La mente lo es todo. Si dejas de actuar desde una mentalidad de miedo y empiezas a tener confianza en el mundo y en ti mismo, tu punto de vista y por consiguiente toda la vida va a cambiar. Te sentirás más feliz, más equilibrado, y más fuerte, lo que se verá reflejado en tu trabajo y  rendimiento.
  2. La gente.
    Las personas que te rodean son cruciales. ¿Te están derrumbando? ¿Están tratando de mantenerte pequeño? ¿Están afectando tu estado de ánimo de manera negativa? ¿Limitan tu pensamiento?No importa lo fuerte que eres, no importa tu confianza, cuando pasas mucho tiempo con personas que tienen una mentalidad limitada, te afectan personalmente y en última instancia pueden obstaculizar tu desempeño.Sin embargo, si buscas personas que comparten tu visión, o que ya han alcanzado el éxito más allá de  tu situación actual, automáticamente puedes soñar en grande y lograr más. Estas personas te empujarán a aumentar tu rendimiento y ellos estarán allí para celebrar tus éxitos o mantener la motivación cuando las cosas se ven pálidas.
  3. La Inspiración.
    Esto es básico y le inyecta de gasolina al motor para alcanzar sueños. Para conseguirlo puedes leer libros, asistir a clases, escuchar podcasts, encontrar un grupo de expertos o asistir a conferencias. La inspiración está en todas partes. Sólo tienes que encontrarla. No importa la gravedad de la situación siempre puedes encontrar a alguien que ha estado donde tú estás, pero no se rindió y terminó teniendo un éxito inmenso.
    Al alimentar tu cerebro con esta información positiva y alentadora, tus pensamientos se transforman y actúan como un catalizador para reforzar lo que necesitas. Al mismo tiempo, puedes aprender de esta gente y encontrar nuevas formas de pensar y que te den luz en lo que haces.
  4. Los Objetivos.
    Estos son básicos tanto para querer crear un negocio exitoso o como en la vida en general. Necesitas tener un objetivo claro y tangible y los planes de acción que puedes implementar. Cuanto más precisos los objetivos mejor. Cuanto más detallados los planes de acción más productivos. Sentarse a escribir los objetivos puede ser aburrido y la mayoría de la gente prefiere pasar su tiempo de diferentes maneras. Pero cuando no sabes en qué dirección quieres ir, no se puede esperar mantener la motivación en tiempos difíciles.
    Saber exactamente lo que quieres lograr te ayudará en el camino y esta es la forma más segura de estar siempre en enrutado, motivado y trabajando duro.
  5. Persistencia.
    Cuando pasamos por malos tiempos parece que nos estamos desgastando en vano, pero  si realmente quieres conseguir algo, tienes que persistir. Una frase célebre de Winston Churchill y muy acertada nos sirve: “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”. Sigue adelante. Da un paso a la vez, pero nunca pierdas de vista tu meta.

Alguna vez te has preguntado ¿Cómo debes hablar para que te entiendan? Aquí tenemos algunos tips que te pueden servir:

  1. Analiza lo que quieres decir y por qué lo quieres decir. Recuerda que: “En la vida hay tres cosas que no vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida”. Por eso cuando vas a decir algo “Piensa antes de hablar”.
  2. Indaga la manera cómo lo vas a decir. Debes ajustar tus palabras de acuerdo a lo que escuchas de tu interlocutor y a la situación. Por ejemplo, cuando tienes hijos es diferente el lenguaje y las palabras que utilizas en cada etapa del crecimiento.
  3. Recuerda las necesidades del que escucha. Cuando quieres que te entiendan y convencer debes tener empatía, ponerte en los zapatos de la otra persona para atrapar su atención e interesarla más en lo que estás diciendo.
  4. Adquiere cierta retroalimentación del receptor. Que no te pase que hablas y hablas y quedas hablando sólo porque no le has dado oportunidad a la otra persona de expresarse.  Este punto es vital para conocer las necesidades de la otra persona y que exista un buen entendimiento.
  5. Respalda tus palabras, en lo posible, con acciones. Hay diferentes tipos de percepción, quienes simplemente entienden al escuchar, pero hay otras personas que son más visuales y necesitan que les expliques haciendo y dando ejemplos o dibujando por ejemplo con las manos lo que dices.
  6. Pronuncia y articula cada palabra con claridad y de forma natural. A veces tendemos a utilizar muletillas o hablar con cierto dejo. Para corregir puedes realizar un simple ejercicio de pronunciación: Sostén un lápiz en tu boca apretándolo con los dientes de atrás de manera que puedas cerrar tus labios adelante. Te quedarán las puntas del lápiz a lado y lado de la boca y el centro del lápiz mordiéndolo suavemente con tus dientes traseros. Lee un párrafo de algún libro por un rato, luego saca el lápiz de tu boca y habla normalmente, verás como pronuncias mucho mejor.
  7. El ritmo es importantísimo. Si hablas muy despacio y pausado, tu audiencia puede  escaparse de dormir. Si hablas muy rápido, puedes evitar que te entiendan.
  8. El tono de voz debe ser moderado y de acuerdo a la situación. Este punto también es importante pues aquí puedes transmitir la emoción que quieres proyectar. Por ejemplo si estás pronunciando que te encuentras feliz pero con un tono de voz apagado y aburrido, te creerán? Tu tono de voz debe ser congruente con lo que quieres comunicar.

  1. Hacer lo posible para cambiar la forma de ver las cosas. Siempre mira el lado positivo. La mente te puede arrastrar a pensar en la negatividad y las dificultades. No la dejes. Mira el lado bueno y el aprendizaje de cada situación, por difícil e inconcebible que parezca absolutamente de todas las situaciones aprendemos y cuanto más duras, más marcada nos queda la lección, entonces agradece esa oportunidad de vivir y saca el aprendizaje. De lo contrario, cuando se te presentan situaciones incómodas y difíciles, perderás el rumbo de tu felicidad.
  2. Piensa en soluciones, no en problemas. Cuando pensamos en problemas nos quedamos bloqueados, absortos y sin saber qué hacer. Es mejor darse un respiro y pensar que absolutamente todo en la vida tiene solución y existe por una razón. No son problemas son retos que si se te han presentado es porque dentro de ti está el potencial para superarlos y seguir adelante. Y no todos tenemos los mismos “retos” porque todos tenemos diferentes cosas por superar.
  3. Escucha música relajante, edificante. Este es un alimento directo para tus sentidos.
  4. Mira comedias divertidas que te hacen reír. Y te llevan a un estado de alegría, jocosidad y buena onda.
  5. Cada día, dedica algún tiempo a leer unas cuantas páginas de un libro inspirador o un artículo. Este es un alimento para tu mente.
  6. Cuida tus pensamientos. Cada vez que te encuentres pensando en cosas negativas, empieza a pensar en cosas agradables. Simplemente si vienen estos pensamientos acéptalos déjalos pasar pero inmediatamente piensa en cosas agradables, no dejes que en tu mente se posesionen pensamientos negativos, en cambio llena ese espacio inmediatamente con positivos.
  7. Siempre mira lo que has hecho y no  lo que no tienes. A veces, puedes comenzar el día con el deseo de lograr varios objetivos. Al final del día puede pasar que te sientas frustrado e infeliz, porque no has alcanzado a  hacer todas lo que has planeado.
    Mira lo que has logrado, no te concentres en lo que falta. Es posible que hayas alcanzado mucho durante el día, y sin embargo por faltarte algunas pequeñas tareas te dejas decaer y no ves todo lo bueno que has construído. Es injusto hacia ti mismo. Siéntete feliz por lo que hiciste y piensa que todo tiene su tiempo y lo que te faltó todavía no era la hora de realizarlo.
  8. Cada día haz algo bueno por tí mismo. Date gusto. Puede ser algo pequeño: cómprate un libro, come algo que te gusta, observa tu programa favorito de televisión, ve al cine, o simplemente realiza un paseo en la playa. La misión principal de nuestra vida es ser felices y se vuelve un hábito constante con la suma de pequeñas cosas cada vez.
  9. Cada día produce por lo menos un acto de hacer felices a los demás. Esto puede ser una palabra amable, ayudando a sus colegas, parando el coche en el cruce peatonal para darle paso a las personas, cediendo tu asiento del autobús a otra persona, o dar un pequeño regalo a un ser querido. Las posibilidades son infinitas. Al hacer feliz a alguien, eres feliz y se propaga ese sentimiento, y entonces también la demás gente trata de hacerte feliz.
  10. Todos los días Agradece todo lo que tienes. Cuenta tus dones y ventajas diariamente. Verás que es más lo que tienes que lo que te hace falta. Y tal vez analizando estos dones lo que piensas que te falta puede ser un solo capricho, en realidad estás completo.
  11. No envidies a las personas que son felices. Por el contrario, sé feliz por ti mismo, es una elección y tienes el derecho a aprovecharla. Alguna vez leí que las personas aburridas e infelices hacen mucho daño a la sociedad. Es responsabilidad de cada uno mantenernos felices internamente para reflejarlo al exterior y conseguir una atmósfera positiva de amabilidad.
  12. Rodéate con la gente feliz, y trata de aprender de ellos para ser feliz. Recuerda que la felicidad es contagiosa.
  13. Haz todo lo posible para mantener tu centro, cuando las cosas no procedan según lo previsto y deseado. Encontrarte a ti mismo y aceptar que eres un eterno aprendiz de todo lo que se te presenta en la vida, te ayudará a mantener la calma y controlar sus estados de ánimo y reacciones. Es la aceptación de lo bueno y lo malo y permanecer en equilibrio, tiene mucho que ver con la paz interior y la paz interior es conductor de la felicidad.
  14. Sonríe más a menudo.

¿Alguna vez has tenido que decir no y sientes que se genera conflicto acerca de ello? Muchas veces nos envolvemos en una gran tormenta al pensar que vamos a cometer un horrible crimen diciendo  «no». En nuestras mentes, tenemos miedo de que la otra gente enfadará, o consideramos que vamos a hacer las cosas difíciles a los demás.

La cosa es que muchos de estos pensamientos son de creación propia, y no real. Decir no es realmente un privilegio, y no debe ser tan difícil como parece. Se trata de aprender cómo hacerlo. Aquí hay 6 consejos sencillos para aprender a decir no:

  • Darse cuenta de que está bien decir que no
    No importa con quién está hablando y cuál es la situación, tienes el derecho a decir no. La única razón por la que sientes que no tienes ese derecho se debe a que elijas  renunciar a esta opción frente a los demás. En lugar de pensar que no podemos decir que no, se trata de aprender cómo se dice y proponerlo de una manera que la otra parte pueda entender y aceptar.
  • Conoce tus prioridades
    ¿Cuáles son tus principales objetivos este año, o mes? ¿Prefieres pasar el tiempo en estas metas o en este nuevo compromiso? Conocer tus objetivos refuerza sus razones para decir que no. Conociendo mi visión y los planes que he hecho es mucho más fácil decir que no. En última instancia, todo lo que vivimos y la manera como lo hacemos dependen de nuestras decisiones y actos.
  • Anota todo primero
    Si es una decisión que te está taladrando la cabeza y tienes tiempo de responder y le das vueltas y vueltas pero no estás seguro de cómo empezar, lleva todo lo que sientes en tu mente por escrito. Pueden ser pensamientos de frustración o duda. Tratarlo como un proyecto de respuesta por escrito. El proceso de hacer esto ayuda a poner en orden tus pensamientos. Después de terminar de volcar tus pensamientos, encontrarás mucho más fácil encontrar la respuesta real a partir de ahí.
  • Mantenlo  simple
    No hay necesidad de explicar el exceso de ti mismo. Basta con decir que no, y dar la razón clave de por qué. Algunas personas pueden caer en el error de escribir una carta larga explicación / correo electrónico, y es innecesario. No sólo confunden la otra parte con los detalles, sino que también debilita tu posición.
  • Proporcionar una alternativa
    Esto no es necesario, pero si te sientes mal por decir que no, puedes brindar una opción alternativa para amortiguar el efecto. Por ejemplo, si la persona quiere trabajar en un proyecto contigo, pero no puedes comprometerte con ella, podrías recomendarle algunas pistas que  pueden hacer el trabajo igual de bueno como tú. De esta manera, la persona no se quedará colgado/a y puede buscar estas opciones en su lugar.
  • Sólo decir que no
    A veces me pregunto cómo decir no, y al final concluyo con un simple «lo siento, pero me temo que no puedo asumir» como respuesta. Sorprendentemente, me doy cuenta que la otra parte lo entiende y muchos de los conflictos que tengo con decir que no son más mis propios delirios que cualquier otra cosa! Mientras seas sincero, franco y respetuoso de la otra parte en la respuesta, no debe haber ninguna razón por la cual decir no sería un problema.

Probablemente conoces a algunas personas que siempre prometen mucho, pero nunca  cumplen. Tal vez prometen ayudarte, y te dejaron metido en el último minuto. Tal vez llegan constantemente tarde. Y, con el tiempo, te das cuenta de que esto es sólo un hábito con ellos: no se puede confiar en ellos para hacer lo que han dicho que harán.

Por supuesto, ninguno de nosotros es perfecto. Hay momentos de emergencia, los problemas ocurren.  Pero si haces un esfuerzo sincero y coherente para hacer lo que ha dichos que vas a hacer, encontrarás que eres visto como alguien confiable y digno de confianza – el tipo de persona que los jefes les encanta promover y que los clientes les encanta trabajar con ellos.

  1. No te sobrecargues:La forma más sencilla de evitar el incumplimiento de los convenios es asegurarte de no comprometerte con demasiadas cosas. Esto significa aprender a decir no , no sólo a otras personas sino también a sí mismo. En el camino encontramos oportunidades constantemente y hay que ser selectivos a la hora de aprovecharlas. Piensa en esas oportunidades como los elementos de un menú de un restaurante: puedes estar interesado en una media docena de platos fuertes, pero esto no quiere decir que vas a pedirlo todo de una vez.
  2. Si vas a cancelar no lo hagas en el último minuto:Si tienes exceso de quehaceres y obligaciones y crees que no vas a ser capaz de cumplir lo que habías acordado, debes dar a conocer tu decisión a las partes implicadas con la mayor antelación posible. Esto para que los otros puedan tener tiempo de paliar la situación o acordar otra fecha.
  3. Ser Organizado:A veces la gente tiene buenas intenciones pero viven en un estado de confusión y desorganización les hace olvidar los compromisos realizados.
    Asegúrate de llevar un  diario o agenda que sea fácil e intuitivo para tu uso y marcar recordatorios en los puntos apropiados. Cuando asumes nuevos compromisos regístralos en alguna parte: no confíes en tu memoria, si a veces te abandona.
  4. Llegar Puntual:Puede parecer una pequeña cosa, pero la puntualidad muestra respeto por el tiempo de las otras personas. Si siempre estás llegando tarde y luego te sientes frustrado por ello. Te has detenido a pensar que puede ser….  ¿estás calculando bien los tiempos de viaje y movilización, incluyendo posible tráfico? ¿Eres propenso a quedar envuelto en su trabajo, hasta el punto en el que siempre sales tarde? Para corregir esto es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora o pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora y  finalizar la actividad  para llegar a tiempo a nuestro otro compromiso. Cuando sea posible, llegar temprano a las reuniones, citas y similares lleva un libro siempre contigo, así  tienes algo para leer si te toca esperar.