Desperdicio alimentario vs hambre mundial

Siempre me ha impresionado ver cómo algunas personas al servirles un plato de comida dejan un poco en el plato. Algunas argumentan que es por “buena educación” porque si dejan el plato “limpio” osea sin restos de comida quedarían ante los demás como si estuvieran hambrientos.

Me he imaginado que si sumas todos los bocados que dejas en una semana puedes llegar a completar un plato completo, entonces, estás desperdiciando: votando comida y dinero.

Pero esto es  apenas una mínima cantidad de la comida que se desperdicia en el mundo, pues los agricultores, industrias, restaurantes, supermercados, etc, también votan comida, no porque esté en malas condiciones o a punto de putrefacción sino porque porque estéticamente no son alimentos “de formas perfectas”.

Tristram Stuart fué un poco más allá, investigando este fenómeno desde hace varios años viajando por todo el mundo. Los resultados de su trabajo nos permiten concluir que:

  1. Con la producción actual de alimentos se puede perfectamente atender la alimentación de todos los habitantes de la tierra, sin desperdiciar ya que se vota más del 50% de la producción.
  2. Los que más desperdician son los que más recursos tienen a su disposición (esto lo explica en un cuadro donde los países más ricos son los que más generan desperdicio)
  3. El cambio, como siempre, está en cada persona, empieza por casa.

Esto se encuentra documentado en la siguiente conferencia que nos permite  reflexionar al respecto y animar a tomar los correctivos necesarios a nivel personal.

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