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Uno de los caminos más seguros para encontrar la felicidad es encaminar nuestras energías para que alguien más sea feliz.

La escritora Claire Jones, esposa de un profesor del Departamento de Religión de la Universidad de Oklahoma, nos habla de la felicidad que ambos experimentaron durante los primeros tiempos de su matrimonio:

Durante los dos primeros años de nuestro matrimonio, vivíamos en una pequeña ciudad -recuerda-, y nuestros vecinos eran un matrimonio muy anciano, con la esposa casi ciega y sentada a una silla de ruedas.El anciano, que tampoco disfrutaba de muy buena salud, llevaba la casa y la cuidaba.

Mi marido y yo estábamos adornando nuestro árbol de Navidad unos días antes de Navidad, cuando decidimos, impulsivamente compartir un árbol para el matrimonio de ancianos. Compramos un árbol pequeño, lo decoramos con lentejuelas y luces, le envolvimos unos regalitos y la víspera de Navidad se lo llevamos.
La vieja dama lloró mientras miraba débilmente las centelleantes lucecitas. Su marido no hacía más que repetir:
«Hacía muchos años que no teníamos un árbol». Se pasaron todo el año siguiente hablándonos del árbol cada vez que los visitábamos.

A la siguiente Navidad, ambos ya se habían mudado de casa. Habíamos tenido con ellos un pequeño detalle. Pero nos sentíamos felices de haberlo hecho.

La felicidad que experimentaron como consecuencia de su amabilidad fue un sentimiento muy profundo y afectuoso, cuyo recuerdo les acompañará para siempre. Fue aquella clase especial de felicidad que experimentan todos aquellos que hacen cosas buenas.

Fragmento del libro EL EXITO A TRAVES DE UNA ACTITUD MENTAL POSITIVA 

 

 

“Hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada” Oscar Wilde

Cuando llegan a nuestra vida momentos de crisis, son en realidad oportunidades para el cambio, indicadores de transformación, de que  se debe actuar de manera diferente para obtener mejores resultados.

En nuestro planeta en la actualidad estamos viviendo crisis en todo, pero cuál sería la piedra angular que genera todos los desequilibrios?

La principal causa que desencadena todo el caos que vivimos es una real crisis de valores, de tratar de ponerle precio a todo, y por consiguiente sacar ventaja y partido de todo.  También creer y aceptar como única alternativa a los modelos económicos inventados el siglo pasado en que se crea una necesidad imperiosa de crecer exponencialmente a nivel económico cada día , cada mes, cada año, ¿pero con qué recursos? acaso nuestro planeta ¿también crece a también a nivel exponencial?

Aquí te compartimos un video donde se plantea otra alternativa realizado por  Raj Patel, quien es un economista, académico y periodista inglés, estudioso de la crisis alimentaria mundial y activista. Él además es reconocido como el más autorizado exponente de la filosofía de la compartición .

Observando la naturaleza y analizando todos sus procesos podremos entender y aprender la forma más sencilla y práctica de llevar nuestras vidas en todos los aspectos.

Incluso las empresas y organizaciones  que siguen el modelo natural pueden fortalecerse y continuar en el tiempo con el simple hecho de observar  la evolución y aprender que todo se mueve siempre inicialmente por amor y que los seres que han sobrevivido en el transcurso de milenos han sido los que tienen la maravillosa capacidad de adaptarse a su entorno. No necesariamente son los más agresivos, los más fuertes o los más inteligentes.

Considerado como el científico más importante del siglo XX, esto lo tenía bien claro Albert Einstein, pues una de sus frases decía: “Mira profundamente en la Naturaleza y entonces entenderás todo mejor”

Aquí compartimos un video hermoso e impresionante sacado de la página de somosprimates.com de Pablo Herreros que nos recrea lúdicamente estas ideas.

Escuchar es una gran herramienta que tenemos en el manejo de relaciones personales que sabiéndola aprovechar correctamente nos sirve para:

  • Reducir la tensión
  • Aumentar el poder porque permite  obtener más información
  • Comprender a los demás
  • Aprender
  • Estimular la cooperación de los demás
  • Facilitar la negociación y la solución de los diferentes criterios
  • Proyectar una imagen de inteligencia y respeto hacia los demás
  • Aumentar la confianza del interlocutor

El hombre se demora dos años en aprender a hablar y gasta el resto de su vida aprendiendo a callar y escuchar.

¿Pero qué factores influyen en la dificultad para escuchar? Pues aunque parezca extraño hay un factor fisiológico que nos hace más ardua esta tarea: El ser humano emite 150 palabras por minuto pero el cerebro tiene la capacidad de procesar hasta 600 palabras por minuto osea que tenemos un 75% de tiempo libre.

Este 75% de tiempo libre de interferencia en la comunicación es el que nos permite pensar cantidades de cosas que nos pueden desconcentrar y perder el hilo de la comunicación porque usualmente lo dedicamos a:

  • Volvernos adivinos  imaginando lo que el otro va a decir
  • Preparar las respuestas
  • Ponerse a pensar en otras cosas
  • Aburrirse
  • Distraerse
  • Criticar y juzgar
  • Atendiendo otros medios de distracción

Para afrontar estos factores de dificultad en la escucha, aquí resaltamos algunos hábitos para adoptar cuando estemos conversando:

  1. Debemos concentrarnos en nuestro interlocutor mirándolo cara a cara y permitiendo que los ojos entren en contacto: así no hay oportunidad de distraerse mirando hacia otros lados y además reflejamos una imagen de respeto hacia el otro, al mostrarnos interesados en lo que está diciendo.
  2. Mentalmente organiza la información en forma de notas (si te queda fácil también las puedes hacer por escrito) entrando con empatía en el contexto del otro, si es necesario realiza preguntas para que exista una buena retroalimentación y puedas entender el mensaje que te quiere comunicar.
  3. Evita que elementos externos te desconcentren y enfócate en tu interlocutor, realiza las preguntas que necesites en el momento adecuado, debes esperar a que el interlocutor termine la idea para evitar juicios y suposiciones  y  poder intervenir.

Si analizamos la misma naturaleza  nos está diciendo la importancia del arte de escuchar, pues  tenemos dos orejas y una boca porque debemos enfatizar en la escucha más que en el hablar.

 


“Las enfermedades mentales son responsables de una pérdida muy significativa de fuerza de trabajo, de altas tasas de desempleo y de una gran incidencia en las bajas por enfermedad y en la reducción de la productividad en el trabajo”, señala el estudio Sick in the Job? Myths and Realities about Mental Health at Work.

Se trata de una materia difícil de analizar donde muchos elementos importantes aún no se conocen o no se comprenden, precisan los expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que apuntan que uno de los principales problemas es que en torno al 80 % de los afectados no recibe tratamiento.

Una clave para la productividad es “asegurar que los empleados mantengan sus trabajos”, señala la organización con sede en París, que detecta que aquellos con los citados problemas tienen un tasa de absentismo laboral superior al resto de empleados y a menudo con bajas más prolongadas. Sin embargo, muchos trabajadores con desórdenes mentales no se toman una baja pero rinden por debajo de sus posibilidades”, lo que incide en la productividad de la empresa.

Hasta el 88 % de los trabajadores con problemas mentales reducen parcialmente la productividad de la empresa para la que trabajan, agrega esa organización. La mayoría de los afectados sufre “desórdenes mentales moderados”, tales como ansiedad o depresión, que muchas veces coexisten.

La incidencia de ese tipo de casos resulta más onerosa para la sociedad que el de los “desórdenes mentales severos”, teniendo en cuenta “todos los costes para el sistema de salud, la seguridad social y los empresarios”, señala la OCDE.

Los sistemas de salud, que se centran principalmente en los casos severos, no están correctamente equipados para tratar los casos moderados y no investigan lo suficiente en ese tipo de pacientes, subrayan los expertos, que recomiendan “prevención en lugar de reacción”.

También las empresas pueden ayudar a reducir el problema, asegurando unas “buenas condiciones de trabajo para evitar tensiones laborales” y favoreciendo prácticas de gestión suaves.

A los responsables laborales se les recomienda, además, controlar el tipo de bajas laborales “para detectar ausencias prolongadas o repetidas lo antes posible” y aportar el apoyo adecuado, lo que puede evitar “despidos innecesarios provocados por enfermedades mentales”.

Y es que aquellas personas con desórdenes mentales moderados tienen entre el doble y el triple de posibilidades de estar en el paro que el resto de trabajadores, mientras que aquellos con problemas severos tienen hasta 7 veces más opciones de encontrarse en situación de desempleo, agrega la OCDE.

Por eso, otra de las claves para atajar ese problema social que identifica la OCDE pasa por tratar a los desempleados, identificando correctamente el problema, aportándoles el tratamiento adecuado y trabajando con el mundo empresarial para que puedan encontrar trabajos.

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los puercoespín dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.