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Si quieres conocer tu pasado , entonces, mira tu presente  que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro mira tu presente que es la causa

Buda

“Tengo mi propia versión del optimismo: Si no puedo cruzar una puerta, cruzaré otra o haré otra puerta. Algo maravilloso vendrá, no importa lo oscuro que esté el presente”.

Rabindranath Tagore

 

El miedo a lo desconocido es una cosa difícil de manejar para la mayoría de la gente. Este sentimiento nos paraliza y es el responsable de mantenernos atrapados en situaciones que no nos hacen felices. Malas relaciones, carreras ingratas y sueños ahogados a menudo vienen a la mente.

Pero, si quieres salir del atasco, romper con las cadenas del miedo y, finalmente, ponerte en el camino  hacia lo que quieres en la vida, aquí hay tres preguntas que puedes hacer para ayudarte a poner las cosas en perspectiva cuando tienes ante ti una decisión que te produce miedo:

¿Qué es lo peor que podría suceder si haces esto y fallas?

Es comprensible que nadie quiere centrarse en lo negativo. Siempre hay un riesgo de fracaso, y es importante sopesar ese riesgo. Por lo general, el riesgo es bastante pequeño (que no obtengas los resultados a tiempo, podrías perder algún dinero, o perder un par de horas). Otras veces, el riesgo puede ser realmente grande, y es importante tener claridad sobre eso también (por ejemplo que si tu paracaídas no se abre, que puedas ir a la cárcel, o tu carrera o tu reputación queden arruinadas). De cualquier manera, es importante mencionar realmente el peor de los casos aquí, así puedes tener una idea real sobre el fundamento de tu temor.

¿Cuáles son las consecuencias de no hacerlo?

Puede ser difícil tomar acción y hacer frente a las cosas que nos asustan. A menudo, puede parecer más fácil simplemente no tomar medidas, pero se trata de una elección en sí misma que trae otras consecuencias. Si optas por no hacer nada debes preguntarte:¿Qué oportunidades te pierdes y lamentarás? ¿Cómo te sentirás en 5, 10, o 20 años de tiempo, mirando hacia atrás al preguntarte acerca de lo que podría haber sido?

Muchas veces no actuar puede dar lugar a un patrón de pasividad en nuestras vidas. Nos acostumbramos a no tomar medidas y que nos hagan dudar, posponer las cosas, y seguir igual en todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Qué pasaría si lo haces y consigues éxito?

La última pregunta que debes realizarte, ¿Vale la pena el esfuerzo? ¿Vale la pena la batalla para abrazar tus miedos y comenzar tu propio negocio, ganar una vida cómoda haciendo algo que te gusta, y trabajar en tus propios términos? ¿Vale la pena decir que por fin ya es suficiente y empezar  la dieta, perder todo ese peso que  te ha acomplejado y evitado vivir una vida más larga y saludable?
Si te centras en el beneficio, te podrás sentir mucho más motivado para seguir adelante y tomar las medidas para dejar que el miedo te detenga.

Pesar tus opciones

Una vez que tengas las respuestas a estas preguntas,  pregúntate cuál pesa más y una vez tengas claridad sobre la realidad de las circunstancias, puedes estar en una posición mucho mejor para hacer una elección informada.

“La acción no siempre trae felicidad;. Pero no hay felicidad sin acción” – Benjamin Desraili

Gástalo siendo feliz y haciendo feliz a alguien más. Los momentos que dejas pasar con sentimientos de frustración, ira, envida, son momentos de vida que has lanzado a la basura, desperdiciado.

La ira no es sólo la ira. La ira es una emoción que encubre el miedo, el dolor o decepción. Cuando te aferras a este sentimiento al que más haces sufrir es a ti mismo incluso llegando al punto de enfermarte físicamente como un reflejo en tu cuerpo de que lo debes soltar. Cuando estás enojado, te duele más porque gastas tu valioso tiempo y fuerza vital y te llenas de energía negativa. Lamentablemente, esa energía negativa a menudo bloquea e impide que la energía positiva entre en tu vida. Así que suéltalo. Aprecia a la persona con la que estás enojado y aprende a vivir con esta persona de la manera que ella o él es, saca lo bueno de la experiencia. Si alguien te molesta constantemente aprecia el hecho de que eres lo suficientemente fuerte para desvincularte de ese sentimiento. No tienes que quedarte allí, es tu elección. Déjalo ir y vive bien tu vida.

Cuando tus seres queridos, compañeros de trabajo, o incluso extraños te dicen y hacen cosas que te hacen daño, muchas veces no es realmente acerca de ti. Las personas en este mundo tienen algunos problemas serios. Y, debido a que no se ocupan de sus asuntos, proyectan esas cuestiones hacia ti. La madre que piensa que ella es la peor madre proyectará y le dirá a otra mamá lo necio y cansón que es su hijo. La adolescente que piensa que ella es fea proyectará y se burlará de otra adolescente.

Así que la próxima vez que alguien hace algo que te trate de hacer daño a ti, recuerda: Nada de lo que los demás hacen es por ti, lo hacen por ellos mismos. Todos vivimos en nuestro propio sueño en nuestra propia mente; los demás están en un  mundo completamente distinto de aquel que vive cada uno de nosotros. Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo, nos sentimos ofendidos y reaccionamos defendiendo nuestras creencias y creando conflictos…conflictos que en el fondo no son realmente nuestros.

El tiempo no deja de marcar, cada segundo que vives se te va restando del que tienes en total para vivir, entonces aprovéchalo productivamente.

“Que nadie venga a ti sin salir mejor y más feliz. Ser la expresión viva de la bondad de Dios: bondad en tu rostro, bondad en tus ojos, bondad en tu sonrisa”.
Madre Teresa

“No puedes hacer un favor a tiempo, porque nunca se sabe qué tan pronto será demasiado tarde”.
Ralph Waldo Emerson

  1. Hacer lo posible para cambiar la forma de ver las cosas. Siempre mira el lado positivo. La mente te puede arrastrar a pensar en la negatividad y las dificultades. No la dejes. Mira el lado bueno y el aprendizaje de cada situación, por difícil e inconcebible que parezca absolutamente de todas las situaciones aprendemos y cuanto más duras, más marcada nos queda la lección, entonces agradece esa oportunidad de vivir y saca el aprendizaje. De lo contrario, cuando se te presentan situaciones incómodas y difíciles, perderás el rumbo de tu felicidad.
  2. Piensa en soluciones, no en problemas. Cuando pensamos en problemas nos quedamos bloqueados, absortos y sin saber qué hacer. Es mejor darse un respiro y pensar que absolutamente todo en la vida tiene solución y existe por una razón. No son problemas son retos que si se te han presentado es porque dentro de ti está el potencial para superarlos y seguir adelante. Y no todos tenemos los mismos “retos” porque todos tenemos diferentes cosas por superar.
  3. Escucha música relajante, edificante. Este es un alimento directo para tus sentidos.
  4. Mira comedias divertidas que te hacen reír. Y te llevan a un estado de alegría, jocosidad y buena onda.
  5. Cada día, dedica algún tiempo a leer unas cuantas páginas de un libro inspirador o un artículo. Este es un alimento para tu mente.
  6. Cuida tus pensamientos. Cada vez que te encuentres pensando en cosas negativas, empieza a pensar en cosas agradables. Simplemente si vienen estos pensamientos acéptalos déjalos pasar pero inmediatamente piensa en cosas agradables, no dejes que en tu mente se posesionen pensamientos negativos, en cambio llena ese espacio inmediatamente con positivos.
  7. Siempre mira lo que has hecho y no  lo que no tienes. A veces, puedes comenzar el día con el deseo de lograr varios objetivos. Al final del día puede pasar que te sientas frustrado e infeliz, porque no has alcanzado a  hacer todas lo que has planeado.
    Mira lo que has logrado, no te concentres en lo que falta. Es posible que hayas alcanzado mucho durante el día, y sin embargo por faltarte algunas pequeñas tareas te dejas decaer y no ves todo lo bueno que has construído. Es injusto hacia ti mismo. Siéntete feliz por lo que hiciste y piensa que todo tiene su tiempo y lo que te faltó todavía no era la hora de realizarlo.
  8. Cada día haz algo bueno por tí mismo. Date gusto. Puede ser algo pequeño: cómprate un libro, come algo que te gusta, observa tu programa favorito de televisión, ve al cine, o simplemente realiza un paseo en la playa. La misión principal de nuestra vida es ser felices y se vuelve un hábito constante con la suma de pequeñas cosas cada vez.
  9. Cada día produce por lo menos un acto de hacer felices a los demás. Esto puede ser una palabra amable, ayudando a sus colegas, parando el coche en el cruce peatonal para darle paso a las personas, cediendo tu asiento del autobús a otra persona, o dar un pequeño regalo a un ser querido. Las posibilidades son infinitas. Al hacer feliz a alguien, eres feliz y se propaga ese sentimiento, y entonces también la demás gente trata de hacerte feliz.
  10. Todos los días Agradece todo lo que tienes. Cuenta tus dones y ventajas diariamente. Verás que es más lo que tienes que lo que te hace falta. Y tal vez analizando estos dones lo que piensas que te falta puede ser un solo capricho, en realidad estás completo.
  11. No envidies a las personas que son felices. Por el contrario, sé feliz por ti mismo, es una elección y tienes el derecho a aprovecharla. Alguna vez leí que las personas aburridas e infelices hacen mucho daño a la sociedad. Es responsabilidad de cada uno mantenernos felices internamente para reflejarlo al exterior y conseguir una atmósfera positiva de amabilidad.
  12. Rodéate con la gente feliz, y trata de aprender de ellos para ser feliz. Recuerda que la felicidad es contagiosa.
  13. Haz todo lo posible para mantener tu centro, cuando las cosas no procedan según lo previsto y deseado. Encontrarte a ti mismo y aceptar que eres un eterno aprendiz de todo lo que se te presenta en la vida, te ayudará a mantener la calma y controlar sus estados de ánimo y reacciones. Es la aceptación de lo bueno y lo malo y permanecer en equilibrio, tiene mucho que ver con la paz interior y la paz interior es conductor de la felicidad.
  14. Sonríe más a menudo.

Alcanzar la felicidad es una cuestión de elección. Es nuestra actitud la que nos hace felices o infelices.

En la cotidianidad siempre nos encontramos con todo tipo de situaciones y circunstancias y, de las reacciones y sentimientos que tengamos ante ellos depende entregar nuestra felicidad o dejarla acompañándonos el resto del día. Podemos optar por dejar de pensar en los sucesos tristes, y en su lugar, saborear los momentos felices.

Si dejamos que los acontecimientos externos influyan en nuestro estado de ánimo, nos convertimos en sus esclavos. Perdemos nuestra libertad. Al dejar que nuestra felicidad sea determinada por fuerzas exteriores perdemos nuestro PODER. Por otro lado, podemos liberarnos de las influencias externas. Podemos elegir ser felices, y podemos hacer mucho para aumentar la felicidad de nuestras vidas.

Para la mayoría de la gente, la felicidad parece efímera y temporal, debido a que permiten afectarse por las circunstancias externas. Una de las mejores maneras de mantenerla, es mediante la obtención de la paz interior a través de la meditación diaria .  A medida que la mente se vuelve más pacífica, es más fácil elegir el hábito de la felicidad.

No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides.

Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida.

Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento.

Miguel Ruizautor mexicano, chamán, y maestro.

Nunca jamás renuncies es la lección de vida que nos enseña Arthur Boorman, un Veterano que participó en  la Guerra del Golfo, acontecimiento que le dejó después de muchos saltos en paracaídas lesiones en su espalda y piernas que le impedían caminar.

Después de ir a muchos doctores, le diagnosticaron que nunca podría volver a caminar por sí mismo sin ayuda de muletas o silla de ruedas. Pasaron  quince años  viviendo discapacitado por aceptar como un hecho este diagnóstico y aumentó muchísimo de peso, lo que agravaba cada vez más su situación… Pero a sus 47 años llegó el momento en quiso cambiar su realidad y por fin le dio un vuelco a  su pensamiento y con la ayuda del yoga (que más que ejercicio físico es un sistema de vida), disminuyó 70 kilos de su peso en tan sólo 10 meses y lo más importante de ello: volvió a caminar y correr.

Fue un camino laborioso pues cayó muchas veces, pero lo sostenía el creer en sí mismo, creer que lo iba a lograr, eso hacía que aunque cayera volviera a levantarse hasta lograr su objetivo.

Mira el video que nos muestra  el poder del pensamiento positivo acompañado de insistir, persistir y nunca desistir, hasta alcanzar las metas que nos hemos trazado. Como Arthur dice “nunca se debe subestimar lo que se puede lograr cuando crees en ti mismo”.

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  • Nunca dejes de soñar
  • Jamás te burles de los sueños de los demás
  • Recuerda que el más grande amor y los más grandes logros involucran mayores riesgos
  • Cuando Pierdas, No pierdas la lección
  • Recuerda las 3R…Respeto a ti mismo, Respeto a los demás y Responsabilidad para todas las acciones
  • Cuando te des cuenta que has cometido un error toma medidas inmediatas para corregirlo
  • Sonríe cuando respondas al teléfono, quien llama lo podrá escuchar en tu voz.
  • Abre tus brazos al cambio pero no te desprendas de tus valores
  • Mantén una atmósfera amorosa en tu hogar, es muy importante
  • Comparte tu conocimiento, es una manera de lograr la inmortalidad
  • Los sueños que se convierten en objetivos se hacen realidad

Salvador Dalí Felipe Jacinto Doménech nació en Figueres, España, el 11 de mayo de 1904. Sus padres, le dan el mismo nombre que a otro hijo que falleció en 1901, hecho que marcó su vida, pues creó una gran desestabilización en su personalidad.

Los padres de Dalí compararon los dos niños y vistieron a Salvador con los vestidos del mayor, le dieron los mismos juguetes e incluso lo trataron como la reencarnación del hijo difunto. Todo esto repercutió en sus obras donde siempre nos hablará de otro yo.

En 1914 cae enfermo; sus padres lo llevan a Casa de los Pichot, pintores y músicos, amigos de la familia. Ahí descubre el Impresionismo francés, el Puntillismo y accede a la revista L’Espirit Nouveau donde observa cuadros cubistas de Juan Gris.

Inició en el dibujo y pintura desde muy joven. En 1922 empezó sus estudios en Bellas Artes en Madrid, durante su estancia ahí mantuvo amistad con Federico García Lorca y con el cineasta Luis Buñuel; también conoció a Picasso y a Miró, ambos lo presentaron al grupo de Dadiaistas y Surrealistas.

Una vez terminados sus estudios, se marchó a París en donde se integró a un grupo de pintores y escritores surrealistas, de ahí datan las obras el El gran masturbador, El espectro del sex-appeal, El juego lúgubre y La persistencia de la memoria.

En la década de los 40´s datan sus obras mas importantes como son: Autorretrato blando con beicon frito, La cesta de pan, Leda atómica y La Madonna de Portlligat.
En la mayor parte de sus obras de los años cincuenta y sesenta expone la temática de la religión, historia y la ciencia, de ahí destaca Cristo de San Juan de la Cruz, Galatea de las esferas, Corpus Hipercubicus, El descubrimiento de América por Cristóbal Colón y La última cena.
En los años setenta, Dalí creo el Teatro-Museo Dalí en Figueres, donde se encontraba el Teatro de Figueras, (sitio en el que en 1919 se llevó a cabo la primera exposición de su obra). En el Museo, se encuentra expuesta una gran colección de su obra desde sus inicios en la creación del surrealismo hasta los últimos años de su vida.

En las obras de Dalí se expresa el método de paranoico crítico, que es la capacidad percibir diferentes imágenes en una cosa. Dalí podía estimular un estado de paranoico sin drogas y salir del estado y pintar. En sus obras, Dali expresaba su más profundo “yo”.