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Todos hemos escuchado la conocida frase «El tiempo es oro», que hace referencia a que el tiempo es el recurso más valioso que tenemos en nuestras vidas y desafortunadamente es el que más desperdiciamos.

Una de las formas en que lo desaprovechamos más comunes es que evitamos vivir en el momento presente, en el aquí y ahora pues ocupamos nuestro tiempo pensando en el pasado(lo que puede generar depresión si no ha sido muy grato o si no lo hemos aprovechado correctamente) o en el futuro(puede generar ansiedad debido al miedo constante que tenemos al cambio y a lo desconocido).
Otra forma de dejar pasar nuestro tiempo es permitirnos entretener en situaciones que nos desvían de nuestros objetivos, que pueden ser generadas por otras personas(y somos incapaces de decir no) o incluso por nosotros mismos.

En ocasiones pareciera que se nos pasa el tiempo volando o se escapa de nuestras manos o que tenemos tantas tareas por hacer que no sabemos ni por dónde comenzar.

Lo cierto es que el adecuado y eficiente manejo del tiempo es indispensable para cualquier empresa y este recurso bien utilizado puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso en cualquier proyecto que emprendamos.

Se puede hacer una comparación del Tiempo con una Maleta:
Si organizo bien doblada la ropa y aprovecho todos los agujeros, me caben muchas cosas (maleta) o puedo realizar muchas cosas(tiempo).
Pero si empaco atiborrado y sin saber hacia dónde voy puedo llevar cosas que no utilizaré o me podrán faltar algunas que sí necesito, además de que no me van a caber. Igualmente en la comparación si no hago una correcta planeación y aprovecho todos los espacios en el día tampoco me alcanza en tiempo.

El miedo a lo desconocido es una cosa difícil de manejar para la mayoría de la gente. Este sentimiento nos paraliza y es el responsable de mantenernos atrapados en situaciones que no nos hacen felices. Malas relaciones, carreras ingratas y sueños ahogados a menudo vienen a la mente.

Pero, si quieres salir del atasco, romper con las cadenas del miedo y, finalmente, ponerte en el camino  hacia lo que quieres en la vida, aquí hay tres preguntas que puedes hacer para ayudarte a poner las cosas en perspectiva cuando tienes ante ti una decisión que te produce miedo:

¿Qué es lo peor que podría suceder si haces esto y fallas?

Es comprensible que nadie quiere centrarse en lo negativo. Siempre hay un riesgo de fracaso, y es importante sopesar ese riesgo. Por lo general, el riesgo es bastante pequeño (que no obtengas los resultados a tiempo, podrías perder algún dinero, o perder un par de horas). Otras veces, el riesgo puede ser realmente grande, y es importante tener claridad sobre eso también (por ejemplo que si tu paracaídas no se abre, que puedas ir a la cárcel, o tu carrera o tu reputación queden arruinadas). De cualquier manera, es importante mencionar realmente el peor de los casos aquí, así puedes tener una idea real sobre el fundamento de tu temor.

¿Cuáles son las consecuencias de no hacerlo?

Puede ser difícil tomar acción y hacer frente a las cosas que nos asustan. A menudo, puede parecer más fácil simplemente no tomar medidas, pero se trata de una elección en sí misma que trae otras consecuencias. Si optas por no hacer nada debes preguntarte:¿Qué oportunidades te pierdes y lamentarás? ¿Cómo te sentirás en 5, 10, o 20 años de tiempo, mirando hacia atrás al preguntarte acerca de lo que podría haber sido?

Muchas veces no actuar puede dar lugar a un patrón de pasividad en nuestras vidas. Nos acostumbramos a no tomar medidas y que nos hagan dudar, posponer las cosas, y seguir igual en todos los ámbitos de nuestra vida.

¿Qué pasaría si lo haces y consigues éxito?

La última pregunta que debes realizarte, ¿Vale la pena el esfuerzo? ¿Vale la pena la batalla para abrazar tus miedos y comenzar tu propio negocio, ganar una vida cómoda haciendo algo que te gusta, y trabajar en tus propios términos? ¿Vale la pena decir que por fin ya es suficiente y empezar  la dieta, perder todo ese peso que  te ha acomplejado y evitado vivir una vida más larga y saludable?
Si te centras en el beneficio, te podrás sentir mucho más motivado para seguir adelante y tomar las medidas para dejar que el miedo te detenga.

Pesar tus opciones

Una vez que tengas las respuestas a estas preguntas,  pregúntate cuál pesa más y una vez tengas claridad sobre la realidad de las circunstancias, puedes estar en una posición mucho mejor para hacer una elección informada.

«La acción no siempre trae felicidad;. Pero no hay felicidad sin acción» – Benjamin Desraili

Napoleón Bonaparte, el famoso emperador francés decía:

“Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes”.

Muchas veces nos ponemos en la mente la etiqueta de que hacer algo o conseguir algo es una meta “Imposible”, ya que lo vemos como algo muy difícil de lograr, sin embargo al etiquetarlo de esta manera ya nos estamos negando la posibilidad de entrada de algún dia alcanzar esa meta tan anhelada. Asi que recuerda lo que dice este grafitti:  “Lo imposible, sola tarda un poco más”.

O como diría el escritor suizo Hermann Hesse, “Para que pueda surgir lo posible es preciso intentar una y otra vez lo imposible”.

Un abrazo diario eleva nuestra estima, mejora el sistema inmunológico, nos une. Dos abrazos multiplican el efecto. Los abrazos tiene un poder sanador, anti estrés y protector.

El Abrazo es la primera forma de medicina y protección que se inventó en el mundo. Un bebé de cualquier especie se aliviará de todos sus miedos, dudas, frío, nerviosismo. Igualmente, todo adulto se sentirá reconfortado, acompañado, unido, aliviado, con un abrazo sincero.

Los abrazos nos alivian el dolor cuando perdemos a un ser querido o estamos en desgracia, teniendo un gran efecto en la unión familiar, en el estar siempre en el terruño, en los brazos maternos, en volver a nuestras raíces naturales de humanidad. Calman la ansiedad, la depresión, los dolores en general.

La prisa, la vorágine de la vida ya están haciendo olvidar los abrazos, quedando tan solo para los aniversarios, ascensos, ocasiones especiales y no como algo natural, inclusive hasta se mal interpreta. El abrazo es una medicina que todos tenemos a nuestro fácil alcance y cada vez está escaseando más, es como tener el mejor aire, con el mayor oxígeno y no deseamos respirar.

Es realmente insospechado todo lo que podemos curar con los abrazos, desde un simple perdón hasta un cáncer. Al abrazar sinceramente podemos equilibrar nuestras energías y desplazar la negatividad de ambas personas o de todas las que participen en el abrazo. Si sumamos 1 + 1 matemáticamente el resultado será 2. Si dos personas se abrazan, el resultado será hasta donde se quiera llegar, ya no son 2, sino una suma de energía universal que potenciará la sinceridad, amor, amistad, sanación. Por supuesto, un abrazo con cariño, con entrega, con Divinidad.

En todo caso, el abrazo debe ser sincero, con entrega, compartiendo energías de armonía, abierto en ofrecerse pero cerrado en un núcleo de amor al momento de abrazar. Mucho más allá de las palabras, de las hipocresías, de las miradas, del contacto carnal, es la unión de la parte espiritual y Divina de cada cual.

El abrazo lleva consuelo, combate la depresión, levanta el ánimo, mejora el sistema inmunológico, aumenta la autoestima. Pero, a su vez, puede tener efectos contrarios si se consiente demasiado, si se da demasiado a alguien, los abrazos, son de compartir y no sólo de dar. Son de ayudar, no de llevar la carga del otro. Entonces, debe lograrse en el otro lado que se levante, que ponga de su parte, mas no que desee que permanente se le lleve a cuestas. Si se consigue este efecto, la abrazoterapia dará mejores resultados.

Los abrazos pueden ser inmensos como los del oso, con todo el cuerpo como entrelazándose, con contacto de mejillas y besos en mejillas, frente, cráneo o boca, no simplemente un beso, sino con abrazo. Podrá sentirse inclusive los latidos del corazón de la otra persona y unirlos al nuestro.

Igualmente, pueden ser abrazos de costado al caminar, al ver televisión, al mirar una puesta del sol, no de apariencia, sino de sentirse bien con la pareja, hijos, padres, amigos.

Pueden ser abrazos de mas de dos personas, inspirando la unión, fraternidad, cadenas fraternales. Es decir, no hay límites para el abrazo, el límite somos nosotros mismos.

No se necesita ir a algún lugar especial para abrazar, ni tiene costo alguno, claro es mejor si no tiene malos olores. Algunas personas deben auto revisarse y determinar si tienen algunos aspectos que los hagan rechazar a los demás. Uno de ellos es el cuidado del aseo personal, esto si es un requisito para la abrazoterapia. Se podrá abrazar una o dos veces a alguien desaseado, pero no por siempre. Muchas personas por el hecho de ser naturistas no usan desodorantes o jabones, pero deben reconsiderar este extremos, o no practicar este tipo de terapia.

Una vez que se da el abrazo, no juzgar, no prejuiciarse. Debe darse con toda la entrega. Es como lanzarse al vacío, sin miedos, no debe existir la vuelta hacia atrás.

No intente resolver los problemas del otro, sólo de su abrazo, la energía hará el resto.


¿Alguna vez has escuchado hablar de las ondas Alfa? Son ondas cerebrales muy reales, que se han estudiado durante años, y que junto con las ondas Beta, Theta y Delta forman parte de las respuestas eléctricas de nuestro cerebro.

Las ondas Alfa son quizás las más deseables de crear o tener en nuestra actividad cerebral, pues se ha comprobado que cuando el cerebro se encuentra en estado de tranquilidad y paz, especialmente en ese momento antes de dormir, se generan ondas Alfa.

Las ondas Alfa en el cerebro son una señal de relajación, tranquilidad y quietud. Durante la vigilia, el cerebro funciona atentamente generando ondas Beta.

En meditadores experimentados, como los monjes del Tibet, las ondas Alfa son predominantes incluso durante los estados de vigilia, lo que explica la calma y tranquilidad con la que dichos meditadores se conducen.

Cuando estás en el estado mental Alfa, entonces puedes reprogramar tu mente para lograr tus objetivos. Entre muchas otras cosas, el estado Alfa te permite:

1. Aumentar tu autoestima

2. Mejorar tu capacidad para aprender

3. Ayudarte a trabajar adicciones

4. Lograr objetivos como perder peso o dejar de fumar

5. Tranquilizar tu mente y reducir los miedos

6. Visualizar tus metas y logros

7. Mejorar tu memoria

Todas las personas sienten miedo alguna vez. Quizás los miedos más tempranos son aquellos que ponen en peligro nuestra sensación de seguridad como la oscuridad, el estar solos, el sentirnos abandonados.

Así como hay miedos innatos también hay aprendidos. Los miedos innatos han evolucionado a lo largo del tiempo y forman parte de la supervivencia. Dentro de los miedos innatos, hay una categoría que se refiere a los miedos preparados. Estos miedos no están activos al nacer, pero tienen la tendencia a accionarse rápidamente bajo determinadas circunstancias. Los miedos más comunes de éste tipo son los miedos a las arañas, serpientes, alturas y lugares cerrados, y se presentan en todas las culturas.

Los miedos aprendidos se generan debido a determinadas experiencias particulares que experimenta una persona y que le generan un miedo a un estímulo determinado. Todos los animales aprenden a tener miedo de aquello en el medio que les causa dolor o sufrimiento. Los seres humanos hemos aprendido no sólo a tener miedo de aquello que nos puede causar dolor físico, sino también de aquello que nos causa dolor emocional como humillación, culpa, desesperanza, arrepentimiento, etc.

El miedo es una alarma que nos avisa de la existencia de un peligro, con lo cual se activa todo un sistema de alerta tanto fisiológico como psicológico, para superar la amenaza y conservar la vida. Es un mecanismo útil ya que sin el miedo, no tendríamos cautela ante situaciones como acercarnos a una serpiente venenosa, cruzar la calle sin fijarnos si vienen coches o aventarnos de un avión sin paracaídas, por nombrar unos ejemplos.

El miedo es nuestra emoción más primaria. El miedo intenso toma control de todo lo que esté en nuestra mente y de nuestro cuerpo. Al sentir un peligro intenso, perdemos el interés por comer, dormir, por el sexo, o por cualquier otra cosa que no sea el buscar la manera de superar la amenaza.