Lo intenté y lo conseguí…

William Kamkwamba, un niño de Malawi, a la edad de 14 años, en la pobreza y hambruna,  construyó un  molino de viento para dotar a su casa de electricidad. Ocho años más tarde, explica con sus propias palabras la emotiva historia del invento que cambió su vida.

Este joven nos enseña que cuando nos enfrentamos a situaciones extremas, si tenemos un sueño por cumplir, nos llena de motivación para sacar lo mejor de cada situación por precaria que se nos presente, y podemos convertir los obstáculos en un medio para alcanzar nuestros objetivos.

William vivía en la extrema pobreza con hambre y sin educación(porque si pagaba sus estudios no comía por lo menos una vez al día), pero buscó estudiar por su cuenta. Estaba determinado a hacer todo lo que pudiera para recibir educación. Así que fue a la biblioteca, leyó libros de ciencia, especialmente de física y aunque no entendía el idioma, veía los diagramas y las fotos para aprender las palabras alrededor de ellos.

Allí encontró un libro que decía que un molino de viento podía bombear agua y generar electricidad. Bombear agua significa riego. Una defensa contra la hambruna que pasaba con su familia en ese tiempo. Así que se aventuró a construir un molino de viento. Pero no tenía materiales, entonces buscó en el almacén de chatarra donde acondicionó lo que tenía para lograr su sueño, aunque mucha gente, incluyendo su madre, decía que estaba loco. Su invento lo llevó a viajar y a dar conferencias como la que puedes ver a continuación.

En sus palabras: “Si estás luchando por tus sueños, confía en tí mismo y cree. No importa lo que pase. No te rindas!”

 

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