Me enseñaron a no creerme importante; a tratar de llevar una conducta impecable; a considerar sagrados a las plantas, los animales, la tierra, los mares y los cielos; a saber en qué consiste la democracia y el respeto a la dignidad humana.

También a pasar de lo cotidiano a lo sagrado, y a liberarme de las culpas relegadas al inconsciente por medio de una catarsis, bajo la guía del chamán ¿Y qué otra cosa es un chamán sino el maestro del éxtasis, de sentirse un átomo pensante, fundido en el tiempo y en el espacio eterno del Universo?

Esas fueron sus enseñanzas, pero temo no haber sabido aprovecharlas.

Fernando Benítez (1912 – 2010)  escritor, editor, antropólogo, etnólogo e historiador mexicano.