Es cierto que la vida corre a una velocidad que escasamente alcanzamos y que su trayectoria trae una cantidad de cambios a los que nos tenemos que acoplar para no quedarnos “fuera del viaje”.

En medio de todos esos cambios dejamos atrás: ilusiones, amigos, retos, palabras, sentimientos y personas; y con este agitado ritmo no nos damos cuenta que todo esto es de máxima importancia en nuestra vida, es lo que le da el “dulce sabor”…Tanto así que sin las personas a nuestro alrededor, sin los DEMÁS no alcanzamos a DESARROLLARNOS….ya que es la “herramienta” que nos sirve de reflejo para corregir y pulir nuestro carácter.

Es demasiado importante no esperar a que ya no tengamos la oportunidad de tener esas personas reflejos a nuestro alrededor para demostrarles y hacerles saber todo lo que sentimos por ellas y agradecerles por vivir junto a nosotros en esta escuela que es la vida.