«El hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida.»

Jean-Jacques Rousseau.

Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.

Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.

Como ellos eres alta y taciturna.

Y entristeces de pronto, como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.

Te pueblan ecos y voces nostálgicas.

Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.
Autor – Pablo Neruda.

«The Green Mile» es una película de 1999 cuya trama trata de una cárcel en la década de los  30’s, a donde  llega un nuevo preso al Pasillo de la Muerte, lugar en donde los condenados a la pena de muerte esperan su ejecución. Se trata de John Coffey, un negro gigantesco acusado de asesinar a dos niñas. Sin embargo, su actitud temerosa y su temperamento gentil llaman la atención de uno de los guardias, quien no sólo dudará de la culpabilidad de Coffey, sino también descubrirá que los milagros existen y pueden suceder donde sea, incluso en ese lugar.

Algunas frases extraidas de esta recomenda película son:

  • «No se oculta lo que hay en el corazón».
  • «Sé muy poco de nada».
  • «A veces mi milla verde parece interminable».
  • «Las mató con el amor que ellas se tenían. Y eso sucede cada día. Y sucede por todo el mundo».
  • «Tengo ganas de que acabe todo esto de verdad, estoy cansado jefe, cansado de recorrer el mundo solo como un gorrión bajo la lluvia, cansado de no tener un amigo con quien estar, que me diga donde vamos, con quien venimos y por qué. Cansado de las personas que son feas con las otras, estoy cansado del dolor que siento yo y oigo por el mundo cada día, hay demasiado dolor, son como trozos de cristal por mi cabeza, que no puedo quitarme, ¿Puedes entenderlo?».

[campo nombre=video]

La humanidad ha buscado diferentes soluciones en los últimos cien años. Pero tanto el avance tecnológico como la industrialización, han fallado en mejorar el carácter del hombre y en crear un medio ambiente equilibrado. No estamos dejando un planeta saludable, ni mucho menos un sistema que funcione, como para vivir tal como hemos estado acostumbrados hasta ahora.

La vida sofisticada de alta tecnología que nos han presentado como la meta, no es posible concretarla ya que no existen los suficientes recursos naturales como para que cada ser humano pueda «disfrutar» de una vida al estilo europeo o americano. Por ello, la necesidad de un cambio se ha hecho inevitable. Siempre hemos deseado ser progresistas y exitosos, y ahora es nuestra última oportunidad para hacer lo correcto. En teoría esto es fácil, tan sólo basta con aceptar una forma de vida espiritual donde no se permita hacer daño a los demás.

Debemos también aprender, de la mejor forma posible, a construir casas económicas con elementos naturales que no perjudiquen la salud. La nueva tecnología ya está adoptando el uso de materiales naturales tales como barro, bambú, paja y piedra pómez, y éstos se están popularizando.

  • Trate de vivir sin electricidad siempre que le sea posible. Use energía alternativa como la proporcionada por el sol y el viento. Coma en tal forma que se preserve la energía para otros.
  • No se vista con fibras artificiales, pues el material sintético no permite respirar a los poros del cuerpo. Apoye la industria casera y los oficios de artesanía, ya que de las cosas naturales emanan vibraciones saludables. El algodón, yute, cáñamo, son muy buenas fibras naturales para vestidos y muchos otros utensilios. Usted sentirá la diferencia tan pronto se deshaga de todo material no natural que lo rodee.
  • No use pinturas venenosas. Muchas pinturas y materiales artificiales despiden veneno en forma constante, y éstos poco a poco afectan la salud.
  • No destruya la capacidad auditiva con sonidos ensordecedores. Desarmonía sin sentido, a muy alto volumen, daña nuestra capacidad meditativa e intelectual. Muchos grupos de música moderna causan efectos indeseados, y perturban nuestra salud y equilibrio.
  • No apoye las compañías que perjudican la naturaleza y a nuestros semejantes.
  • No más televisión, pues contamina a los niños y a los adultos de muchas maneras, como por ejemplo: aumenta la violencia, causa pérdida de imaginación  y disminuye la comunicación familiar.
  • Evite el uso de muebles innecesarios, que sólo por vanidad, acaban con los árboles. Utilisemos sólo lo indispensable y dediquemos más tiempo a nuestra vida espiritual y a nuestros niños. La adquisición de bienes suntuosos es muestra de nuestra ignorancia y es un intento por competir con otros adoradores solitarios de la materia.
  • No preste atención a los avisos económicos. Invierta parte de su dinero en algo útil para Dios, el mundo y las necesidades propias. No conservemos más intereses separados del interés universal.

Feliz es sólo el hombre bien templado
Que del hoy se hace dueño indiscutido,

Que al mañana increparle puede osado:

“Extrema tu vigor, que hoy he vivido”.

Poeta romano Horacio

No hay nada bueno o malo, es el pensamiento el que lo hace así.

William Shakespeare

Es bien sabido que cuando tenemos altos índices de estrés o preocupación, podemos llegar al punto de bloquearnos, no ver salidas a nuestros retos y mayor aún empeorar la situación con cada acción que tomamos en medio de la desesperación.  Lo más sano es hacer un pare, descansar, entregar y volver a comenzar.

Pero en los momentos en que definitivamente no se puede lograr este pare debemos ingresar a nuestro interior la lógica y entender que si las cosas tienen solución, no hay de qué preocuparse, y si no tienen solución pues menos, es un desgaste infructuoso de energía.

Aquí hay una estrofa que podemos tener siempre a mano para recordarlo:

Para los males del mundo

Puede haber o no remedios;

Si los hay, ponte a buscarlos,

Y si no, no seas necio

Perogrullo

Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.

Hellen Keller

Cuando era pequeña me encantaban las adivinanzas y la sensación que tenía mientras las resolvía. Me he encontrado una que nos hace reflexionar sobre el tesoro más valioso que tenemos. Lo interesante es que mientras la resuelves te deja una gran enseñanza. Aquí va, anímate a resolverla:

Tres hermanos viven en una casa:

son de veras diferentes;

si quieres distinguirlos,

los tres se parecen.

El primero no está: ha de venir.

El segundo no está: ya se fue.

Sólo está el tercero, menor de todos;

sin él, no existirían los otros.

Aún así, el tercero sólo existe

porque en el segundo se convierte el primero.

Si quieres mirarlo

no ves más que otro de sus hermanos.

Dime pues:¿los tres son uno?,

¿o sólo dos?, ¿o ninguno?

Si sabes cómo se llaman

reconocerás tres soberanos.

Juntos reinan en un país

que ellos son. En eso son iguales.

La he encontrado en el libro Momo del autor Michael Ende.