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Con más de 850 millones de usuarios repartidos por todos los rincones del planeta, pocos internautas se resisten hoy en día al poderoso influjo ejercido por Facebook. Sin embargo, la famosa red social esconde también algunos riesgos para la privacidad del usaurio.

Para sortearlos, debes tener en cuenta estas 6 cosas que nunca deberían compartirse públicamente en Facebook:

1. El lugar y la fecha de nacimiento
: Está bien compartir con otros usuarios nuestro lugar de procedencia, pero este dato combinado con nuestra fecha de nacimiento es una auténtica “mina de oro” a la que los ladrones de identidad saben sacarle mucho partido. Según un estudio de Carnegie Mellon, el lugar y la fecha de nacimiento pueden utilizarse para dar con el número de la Seguridad Social del usuario.

2. Los planes de vacaciones: Hacer públicos nuestros planes de vacaciones en Facebook es una invitación velada para que los criminales obtengan el pase gratuito a nuestros hogares. Si queremos informar a nuestros amigos de nuestras vacaciones, es mejor ponerles al tanto después con las fotografías del viaje.

3. La dirección postal: Aunque compartir la dirección postal de nuestra casa con otros usuarios en Facebook no parece a priori muy “cabal”, lo cierto es que el 40% de los internautas reconoce hacerlo, y el 65% no bloquea ni siquiera a posibles extraños con las diferentes opciones de privacidad de la red social.

4. Las confesiones: Puede que odiemos nuestro trabajo, defraudemos a Hacienda o seamos usuarios esporádicos de drogas ilícitas, pero Facebook no es el lugar más apropiado para hacer este tipo de confesiones. Según un estudio de Proofpoint, el 8% de las empresas ha despedido en alguna ocasión a un empleado por sus “meteduras de pata” en las redes sociales.

5. Las contraseñas: Si tenemos varias cuentas online, es muy probable que en más de una ocasión hayamos respondido a preguntas personales para reforzar la seguridad de nuestras contraseñas. ¿Por qué ponerlas entonces en peligro aireando datos sobre nuestra vida privada en Facebook?

6. Los comportamientos peligrosos: Reconocer que practicamos deportes de riesgo o que fumamos no parece a priori una información demasiado peligrosa para ser compartida en Facebook. Sin embargo, sí entraña algunos riesgos. De acuerdo con un informe de Insure.com, muchas compañías aseguradoras rastrean Facebook y otras redes sociales para descubrir comportamientos peligrosos e incrementar así las pólizas de los seguros de vida de sus clientes.

 Se puede afirmar que el nombre de nomofobia proviene del término inglés “no-mobile phobia” (fobia a estar sin móvil). Los expertos señalan que estas personas experimentan una gran ansiedad cuando hay estas situaciones: pérdida de celular, batería o crédito agotado y falta de señal.

El 2008 el gobierno británico realizó estudios al respecto. Se observó que un 56% de hombres y un 48% de mujeres sufrían esta fobia y que un 9% se sentían estresados cuando su aparato se apagaba.

En 2012 el nuevo estudio elaborado por la empresa SecurEnvoy revela que la cifra de afectados aumentó en el país. Después de encuestar a unas 1.000 personas, se constató que el 77% de los individuos con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años sufrían nomofobia, mientras que en la franja de edad que va de los 25 a los 34 años, la incidencia fue del 68%.

Se descubrió también que un 41% de los encuestados cargaban con ellos dos celulares para nunca quedarse “desconectados”.

Aunque expertos en adicciones dicen que no se puede considerar todavía como enfermedad, muchos ya creen que muestra todos los síntomas. Los principales síntomas de una persona nomofóbica son el miedo a no disponer del celular. El nomofóbico no puede imaginar salir a la calle sin él y además invierte un mínimo de cuatro horas diarias consultándolo por motivos ajenos al trabajo.

El nomofóbico suele tener baja autoestima, ser introvertido, no tiene habilidades de afrontamiento. En su tiempo libre sólo usa el móvil, algo que va unido a no tener otras actividades de ocio.

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Si usted no está aprendiendo las cosas que quiere y no está creciendo profesionalmente, tal vez sea hora de cambiar de empleo. FinanzasPersonales.com.co realiza una lista con todos los síntomas que revelan cuando ha llegado ese momento.

Estos son los sintomas:

1. No está aprendiendo nada nuevo:  Sí, usted ya sabe cómo hacer todo el trabajo. Pero también es bueno estar aprendiendo, de lo contrario no están creciendo profesionalmente.

2. Nunca se despierta emocionado para ir al trabajo: Despertarse sin ganas significa que no está disfrutando de su trabajo y que está disminuyendo su calidad de vida. Si se despierta todos los días y el temor de ir a trabajar, es hora de pensar en nuevos horizontes.

3. Se pasa más tiempo navegando en internet que haciendo su trabajo:  Cuando está en el trabajo, se supone que debe ser productivo. De lo contrario, se estará convirtiendo en una pérdida de tiempo y dinero para la empresa.

Si usted está aburrido y navegando en Internet, la mayor parte de su jornada de trabajo, es posible que deba pensar en otras opciones de trabajo en donde se tenga más estímulos y responsabilidades.

4. La mayoría de sus compañeros de trabajo no le caen bien:  Normalmente, en los lugares de trabajo siempre hay uno o dos compañeros de oficina que la mayoría de la gente no puede soportar. Pero si usted no quiere a la mayoría de sus compañeros, es probable que sus días no sean muy agradables.

Si esto le está sucediendo, es hora de pensar en encontrar una empresa cuyos empleados sean más afines con usted.

5. El dinero no le alcanza para pagar sus obligaciones:  Si está trabajando más de la cuenta y no le pagan lo suficiente para pagar sus facturas, es posible que esté sobrecalificado y mal pago en el puesto actual. Si es así, es bueno que busque un trabajo en donde le paguen lo que se merece.

En este punto hay que aclarar que si la razón por la cual el dinero no le alcanza es no tener un manejo adecuado de las finanzas personales, lo que debe hacer es consultar más seguido este portal.

6. Gasta tiempo en busca de otros trabajos:  Si pasa bastante tiempo en busca de otros puestos de trabajo mientras espera que termine la jornada laboral, es obvio que quiere dejar su trabajo. Así que siga buscando un nuevo puesto que seguramente encontrará uno que se ajuste a sus necesidades.

7. No ha conseguido un aumento en los últimos dos años: Si usted al realizar una evaluación objetiva encuentra que realiza su trabajo a conciencia y que la empresa ha obtenido beneficios por ello, merece ser recompensado.

Después de esto, si su jefe no le ha dado un aumento en los últimos dos años, pida uno. Si no lo hace, es hora de buscar un mejor lugar para trabajar.

8. Su jefe es una pesadilla:  A veces los jefes parecen no ser tan buenos y en algunos casos no son los más queridos por sus subalternos. Pero si su jefe se convierte en una pesadilla, se aprovecha de su tiempo y no es comunicativo, es definitivamente hora de encontrar un nuevo empleo.

9. La empresa no da buenos resultados:  En época de recesión, las ventas de las compañía disminuyen, pero esto no se traduce en un peligro inminente para sus trabajadores. Sin embargo, si el negocio lleva varios periodos en recesión y no logra salir de ella, sería bueno que ponga a circular su hoja de vida en otras compañías, antes de quedarse sin su empleo.

10. Usted vive estresado todo el tiempo:  Al pasar la mayor parte de su vida dentro del trabajo, debe aprender a disfrutarlo y no estar estresado todo el tiempo. Si usted pasa la mayor parte de sus días estresado por lo que pasa en la oficina, usted no está en el trabajo correcto


Dicen que los índices de estrés y ansiedad se disparan durante estas fiestas. Cenas de empresa, encuentros familiares, comprar regalos a diestro y siniestro, obligaciones sociales, trabajo acumulado por los días de vacaciones, esos kilos de más. Estas son algunas de las razones por las que nos estresamos y agobiamos en Navidad.

Frente a los villancicos y a la aparente alegría que transmite la época navideña, se encuentra el agobio por ser el anfitrión perfecto, por tener todos los regalos a tiempo o el cargo de conciencia por comer y beber sin medida. Lejos de disfrutar del sentido estricto de de esta época, nos estresamos. Se supone que debería ser un tiempo de gozo y alegría, un momento para compartir sincera y relajadamente con familiares y amigos, pero no es así.

Y es que la ansiedad es una de las enfermedades del siglo XXI, junto al cáncer y la depresión. Según cifras oficiales, este desorden mental afecta al 20% de las personas y más ahora, en tiempos de crisis o desordenes de rutina y calendario. La ansiedad no entiende de edades ni de sexo y puede llegar en cualquier momento, incluso mientras estamos sentados en el sofá.

Dicen los psicólogos que los síntomas pueden variar pero los comparan con los de un ataque al corazón con la sensación de perder el conocimiento. La descarga de adrenalina que produce un ataque de pánico es tal que algunos lo equiparan al que se produce cuando se practica deporte de riesgo.

El sentimiento de depresión que provoca la Navidad es otro problema bastante común entre la sociedad. Durante estas fechas de celebración es frecuente recordar a los seres queridos que ya no están, este es el principal motivo de la tristeza que sienten muchas personas.

La publicidad engañosa puede ser otro de los factores que influyen en el estado de ánimo; el bombardeo de anuncios que reflejan familias felices y colmadas de regalos, invita a reflexionar sobre nuestra propia situación bien personal, económica o de cualquier otra índole. Empeñados en hacer un balance del año que termina, muchas personas se ven incapaces de cambiar de golpe y predisponerse para ser feliz.

Según los datos, la tasa de suicidios disminuye en Navidad pero constatan que las admisiones en los hospitales por problemas psiquiátricos aumentan en las semanas que siguen a estas fiestas.


“Las enfermedades mentales son responsables de una pérdida muy significativa de fuerza de trabajo, de altas tasas de desempleo y de una gran incidencia en las bajas por enfermedad y en la reducción de la productividad en el trabajo”, señala el estudio Sick in the Job? Myths and Realities about Mental Health at Work.

Se trata de una materia difícil de analizar donde muchos elementos importantes aún no se conocen o no se comprenden, precisan los expertos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que apuntan que uno de los principales problemas es que en torno al 80 % de los afectados no recibe tratamiento.

Una clave para la productividad es “asegurar que los empleados mantengan sus trabajos”, señala la organización con sede en París, que detecta que aquellos con los citados problemas tienen un tasa de absentismo laboral superior al resto de empleados y a menudo con bajas más prolongadas. Sin embargo, muchos trabajadores con desórdenes mentales no se toman una baja pero rinden por debajo de sus posibilidades”, lo que incide en la productividad de la empresa.

Hasta el 88 % de los trabajadores con problemas mentales reducen parcialmente la productividad de la empresa para la que trabajan, agrega esa organización. La mayoría de los afectados sufre “desórdenes mentales moderados”, tales como ansiedad o depresión, que muchas veces coexisten.

La incidencia de ese tipo de casos resulta más onerosa para la sociedad que el de los “desórdenes mentales severos”, teniendo en cuenta “todos los costes para el sistema de salud, la seguridad social y los empresarios”, señala la OCDE.

Los sistemas de salud, que se centran principalmente en los casos severos, no están correctamente equipados para tratar los casos moderados y no investigan lo suficiente en ese tipo de pacientes, subrayan los expertos, que recomiendan “prevención en lugar de reacción”.

También las empresas pueden ayudar a reducir el problema, asegurando unas “buenas condiciones de trabajo para evitar tensiones laborales” y favoreciendo prácticas de gestión suaves.

A los responsables laborales se les recomienda, además, controlar el tipo de bajas laborales “para detectar ausencias prolongadas o repetidas lo antes posible” y aportar el apoyo adecuado, lo que puede evitar “despidos innecesarios provocados por enfermedades mentales”.

Y es que aquellas personas con desórdenes mentales moderados tienen entre el doble y el triple de posibilidades de estar en el paro que el resto de trabajadores, mientras que aquellos con problemas severos tienen hasta 7 veces más opciones de encontrarse en situación de desempleo, agrega la OCDE.

Por eso, otra de las claves para atajar ese problema social que identifica la OCDE pasa por tratar a los desempleados, identificando correctamente el problema, aportándoles el tratamiento adecuado y trabajando con el mundo empresarial para que puedan encontrar trabajos.


Los presupuestos familiares son la expresión en pesos de los objetivos y las prioridades financieras del hogar. Por eso, se debe tener un plan mínimo que ofrezca una buena idea de qué se quiere hacer con los ingresos.

No hay un norte. Los hogares deben balancear disciplina y disfrute. Una buena parte del tiempo tratan de construir un patrimonio para satisfacer sus necesidades básicas o superfluas, el resto del tiempo, hacen cosas placenteras con su dinero.

Sobrestimar los ingresos mensuales. Los presupuestos deben partir del ingreso que llega efectivamente a la cuenta del banco. Hay que deducir las retenciones en la fuente, los pagos de parafiscales, las cotizaciones a las Empresas Promotoras de Salud (EPS) y otras deducciones al salario.

No planear los eventos. Es sencillo planear los gastos en regalos de cumpleaños, de aniversario o de Navidad, o incluso con las vacaciones. No sobra hacer una reserva para los eventos especiales, en particular cuando se tiene una vida social agitada.

Costos de ser propietario. Un carro o una casa tienen costos de impuestos, mantenimiento y seguros elevados que, cuando no se calculan, desajustan los presupuestos.

Costo del crédito. El uso no programado de los créditos de consumo o de tarjetas desbarata cualquier plan de gastos.

No hacer provisiones para grandes gastos o eventos inesperados. La universidad de los hijos, la jubilación propia o de los padres y las excursiones de fin de colegio son gastos que se pueden cubrir poco a poco si se consideran con anticipación.

No cumplir lo programado. El problema más frecuente es que no se cumple lo programado. La solución, construir algo de disciplina personal.


Si tiene la sensación de que el día no le alcanza para nada, encuentre en estos cinco pasos la solución:

1. Recolección. Reúna toda la información en papeles que necesita guardar, recordar y póngala en una “caja de entrada”, puede ser en un cajón, en una caja o en una carpeta especial dentro de su correo electrónico.

2. Procesar. Su caja de entrada debe ser desocupada por lo menos una vez por día. Para procesar toda esta información es necesario dar seguimiento a todas las cosas que tiene pendientes. Es aconsejable que cuando saque una tarea pendiente de su caja la termine y esta no vuelva.

3. Organice. Para organizar todos los compromisos y actividades de su caja de entrada, defina cuál es la próxima acción necesaria para cumplir cada una de ellas. Por ejemplo, si uno de sus compromisos es el cierre del balance anual de la empresa, la próxima acción puede ser agendar una reunión con el contador.

Haga una lista de sus proyectos y para que salgan del papel, tenga siempre una próxima acción referente a cada una de ellas. Otra lista útil es la de las actividades delegadas a otras personas o que dependen de un evento externo o respuesta de terceros para poder seguir adelante.

4. Revise. De nada servirán las listas si no las revisa diariamente o con la frecuencia necesaria para ejecutar las actividades. Además de verificar sus próximas acciones diariamente, de un vistazo a los proyectos y actividades en espera por lo menos una vez por semana.

5. Haga. No basta con organizar la información y las actividades si usted no está empeñado en ejecutarlas. Decida cuál tarea debe ser cumplida con su disponibilidad de energía. Primer, resuelva los pendientes en su agenda primero y después pase a las listas. Si usted va hacia el banco, verifique en las listas si hay algo pendiente que pueda hacer en el camino.

Algunas personas siempre salen con grandes ganancias de las situaciones en que la mayoría sólo puede resignarse a soportar las pérdidas de una situación general de crisis.

Sucede en todos los sentidos de la vida, tanto en los momentos de una crisis emocional personal, como en las relaciones interpersonales.

A la vez que las presiones económicas se van sintiendo más hoy en día, se empiezan a ver poco a poco esas pocas personas a quienes curiosamente les empieza a favorecer la situación que a los demás tanto les afecta.

Si lo observas detenidamente las vas a encontrar. Se trata de personas que se vuelven más y más importantes para la empresa en que trabajan porque conforme despiden a otras, ellas son las únicas capaces de mantener el barco a flote en su respectiva área. O bien, son personas cuya manera de ser inspira confianza a los demás y en momentos de crisis generan una sensación de seguridad a todos los demás involucrados en una actividad.

Al final de cuentas, son estas personas las que pueden aprovechar las oportunidades que siempre surgen de una situación de crisis, porque cuando hay crisis hay problemas, y cuando hay problemas las personas están dispuestas a invertir los recursos que tengan en aquellas personas que tengan la fortaleza y la actitud profesional para ayudarlos a resolver esos problemas.

De hecho, esas personas acaban por tener las mejores oportunidades en las relaciones de amistad y hasta de pareja, porque mientras todos los demás se ven golpeados por el desánimo de una crisis económica, estás personas se vuelven más populares y admiradas.

¿Y cuál es la clave para ser de este tipo de personas y poder convertir en éxitos y oportunidades de crecimiento las situaciones que todos los demás viven como una crisis? Una mentalidad valiente, realista, positiva. Una actitud ante la vida y ante los demás que viene de una profunda serie de emociones positivas construidas alrededor de nuestra idea de nosotros mismos.

Cuando una persona desarrolla y mantiene una autoestima verdadera y sana (porque como algunas veces hemos comentado ya, existen estructuras emocionales de autoestima falsas y poco sanas), se generan automáticamente la seguridad, la alegría la claridad mental y la actitud positiva pero realista que se necesita para lograr tener un gran éxito a partir de una crisis.

¿Crees que vivir con deudas es vida? No. Gastar más de lo que se gana no es ningún buen negocio. En este punto toca entonces pedirle dinero a los familiares o amigos con el objetivo de cubrir los gastos básicos.

Hay personas que no duermen por estar pensando en las deudas, pierden su tranquilidad y hasta las relaciones sentimentales se dañan. Sin embargo, cuando decidimos planear los gastos y aprender a administrar el salario, al final del túnel se puede ver una luz.

Ahora, diversas instituciones banc­a­rias y organiza­ciones ofrecen cursos sobre finanzas persona­les, cuyo objetivo es im­pul­­sar el uso responsable de los servicios bancarios. Los más pequeños se pueden ir empapando del tema.

Cinco sencillos pasos

1. Acepta la realidad. Reconoce tus deudas y paga lo más rápido posible.

2. Redacta un presupuesto. Destina una parte del ingreso a necesidades básicas y otra para liquidar tarjetas o créditos.

3. Diseña un proyecto de vida en torno al ahorro. Fija y cumple metas de viaje o consumo.

4. Conversa y realiza acuerdos con tu familia, para gastar sólo lo necesario.

5. Planea: ¿cuánto tengo? ¿Qué cantidad puedo gastar?

Si tiene deudas bancarias

1. Reestructura tus compromisos financieros. Acude a tu banco y solicita la renegociación del adeudo, lo que significa acordar una ampliación del plazo, reducción de la tasa de interés o condonación del pasivo.

2. Transfiere tu saldo: opera cuan­do otro banco te ofre­ce otra línea de crédito, para pagar la actual, pero a una tasa menor.

3. Consolida tus deudas: Esta opción permite traspasar el saldo de varias tarjetas a una sola cuenta y quedarte con un solo compromiso, con intereses más bajos.

4. Busca una reparadora de crédito: son empresas que ofrecen opciones para li-qui­dar los adeudos a través de nuevos préstamos, pero a cambio de una garantía, como tu casa o coche.

Nigel Marsh ha trabajado en una enorme variedad de negocios incluyendo las empresas más importantes del mundo (Virgin, McDonald’s, Pepsi, British Airways, Philip Morris, Procter & Gamble y Mars, entre otras). Esta experiencia le ha brindado un fuerte punto de vista de lo que buscan de los empleados en el mundo de los negocios.

Nombrado  como “uno de los más destacados escritores y comentaristas de Australia”, Nigel habla desde su experiencia personal, dando sus puntos de vista sobre cómo sacar el máximo partido de los negocios, la vida y los que te rodean.

Según sus palabras “El equilibrio vida-trabajo es demasiado importante para dejarlo en manos del empleador”.

En esta conferencia realizada TEDxSydney, Marsh no muestra como sería un día ideal equilibrado entre el tiempo con la familia, el tiempo personal y la productividad -y nos estimula a lograrlo, haciendo cosas sencillas.

Enlace: nigelmarsh.com