Cuidado, no hay porque ser perfeccionista

Querer mejorar o hacer las cosas bien es un deseo que nos ayuda a crecer y permite disfrutar de la vida y del éxito. Querer ser perfectos, es una actitud que nos hace sufrir, nos vuelve vulnerables a la critica y nos hace vivir estresados.

Aparentemente, el perfeccionismo nos lleva a perseverar para mejorar y alcanzar nuestras metas. Sin embargo, podría ser una trampa que nos ponemos a nosotros mismos.

Dado que no existe el ser humano perfecto, luchamos por alcanzar un nivel inalcanzable y al no lograrlo, nos desgastamos y devaluamos inútilmente.

El perfeccionismo niega la realidad, porque el ser humano es imperfecto por naturaleza. Para ser perfecto, debería hacer siempre perfectamente bien todo lo que hace, sin cometer error alguno. Y esto no sucede, ni siquiera en un solo aspecto de su vida.

Cuando se es perfeccionista:

  • Vivimos más estresados.
  • Somos más vulnerables a la crítica de los demás y de nosotros mismos.
  • Tendemos a culparnos y castigarnos fácilmente.
  • Evitamos las actividades en las que no estamos seguros de tener éxito.
  • Nos frustramos fácilmente.
  • Nos volvemos intolerantes hacia los demás y hacia nosotros mismos.