No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo decides.

Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida.

Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento.

Miguel Ruizautor mexicano, chamán, y maestro.

El octavo planeta estaba habitado por un nativo digital. Tenía un smartphone en la mano y no cesaba de tocarlo con los dedos.

-¡Buenos días! –dijo el principito.

-¡Buenos días! –respondió cortés mente el nativo, pero no alzó la mirada de su aparato. Las yemas de sus dedos no cesaban de posarse sobre la pantalla.

– ¿Qué haces? – preguntó el principito.

– Converso con mis amigos – contestó el nativo sin alzar la mirada.

– Pero estás solo. ¿Dónde están tus amigos?

– Por ahí… Por allá…- contestó el nativo.

– ¿Vamos a mirar un atardecer?

– No puedo – contestó el nativo. – Estoy conversando con mis amigos.

– Pero estás solo.

– No, algunas veces nos vemos en persona. Pero la mayor parte del tiempo nos comunicamos por aquí. Es mucho mejor, no tengo que ir a ningún lado y ellos tampoco.

– ¿Y de qué sirve tener amigos si casi nunca los ves?

– Me ahorra tiempo.

– ¿Tiempo para qué? – preguntó el principito.

– Para conversar con mis amigos.

«Tal vez no vale la pena tener amigos – pensó el principito – si uno siempre va a estar solo.»

Fuente: facebook.com

Me enseñaron a no creerme importante; a tratar de llevar una conducta impecable; a considerar sagrados a las plantas, los animales, la tierra, los mares y los cielos; a saber en qué consiste la democracia y el respeto a la dignidad humana.

También a pasar de lo cotidiano a lo sagrado, y a liberarme de las culpas relegadas al inconsciente por medio de una catarsis, bajo la guía del chamán ¿Y qué otra cosa es un chamán sino el maestro del éxtasis, de sentirse un átomo pensante, fundido en el tiempo y en el espacio eterno del Universo?

Esas fueron sus enseñanzas, pero temo no haber sabido aprovecharlas.

Fernando Benítez (1912 – 2010)  escritor, editor, antropólogo, etnólogo e historiador mexicano.

«Cuando el último árbol sea cortado, el último río envenenado, el último pez pescado, sólo entonces el hombre descubrirá que el dinero no se come»

Proverbio de la tribu aborigen norteamericana Cree

A lo largo de su existencia Henry Ford escribió varias frases que nos sirven para reflexionar y aplicarlas a nuestra vida:

“Si vamos siempre adelante lo más probable es que tropecemos con algo acaso cuando menos lo esperamos. Nunca he sabido de nadie que permaneciendo sentado haya tropezado con algo”.

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”.

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”.

“No encuentres la falta, encuentra el remedio”.

“Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegará, ya se ha convertido en el ayer”.

“Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen”.

“Los que renuncian son más numerosos que los que fracasan”.

“El fracaso es, a veces, más fructífero que el éxito”.

“El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo y en vender como si estuviera en quiebra”.

“El verdadero progreso es el que pone la tecnología al alcance de todos”.

“La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos”.

“Si hay un secreto del buen éxito reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio”.

Si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar.

Marquesa de Sévigné.


«Hemos aprendido a volar como pájaros. Hemos aprendido a nadar como peces. No hemos aprendido aún, a vivir como hermanos»

Martin Luther King.

Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.

Proverbio árabe.

Imagen de Miguel Hachen de la obra “Avá” publicada en el álbum de picasaweb: picasaweb.google.com

Indígena: Los blancos quieren siempre algo, están inquietos y desasosegados. No sabemos lo que quieren. No les comprendemos. Creemos que están locos.

Jung: ¿Por qué creéis que todos los blancos están locos?

Indígena: Dicen que piensan con la cabeza.

Jung: Pues claro, ¿con qué piensas tú?

Indígena: Nosotros pensamos aquí. -Dijo el indígena, señalando su corazón

Anima Mundi.

Señor…
ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes
y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla,
no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo
y a no juzgarme como a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo,
ni en la desesperación si fracaso.

Más bien recuérdame que el fracaso
es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza
y que la venganza es una señal de bajeza.

Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme
y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

¡Señor…si yo me olvidó de ti, nunca te olvides de mí!