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El próximo mes se cumple un aniversario más de la muerte del gran Albert Einstein. Serán 132 años de su natalicio, ocurrido el 14 de marzo de 1879. Aunque Einstein se naturalizó estadounidense, el genio científico vio la primera luz en la ciudad alemana de Ulm, cerca de Stuttgart, en el seno de una familia judía.

La escuela no lo motivaba a pesar de ser excelente en matemáticas y física, no se interesaba las demás asignaturas; a los 15 años, sin tutor ni guía, emprendió el estudio de cálculo infinitesimal. A los 16 años, renunció a su nacionalidad alemana e inició sus trámites para la naturalización suiza; poco después, Einstein entró al Instituto Politécnico de Zúrich, matriculándose en la Escuela de Orientación Matemática y Científica, donde comenzaron sus primeros años en el estudio de física.

En 1905 redactó varios trabajos fundamentales de física de pequeña y gran escala. El primero de ellos explicaba el movimiento browniano, el segundo el efecto fotoeléctrico y los dos restantes desarrollaban la relatividad especial y la equivalencia masa-energía.

El primero de sus trabajos le valió el grado de doctor en la Universidad de Zúrich en 1906, y su trabajo sobre el efecto fotoeléctrico, le haría merecedor del Premio Nobel de Física en 1921 por sus trabajos del movimiento browniano y su interpretación sobre el efecto fotoeléctrico; todos estos artículos fueron enviados a la revista ‘Annalen der Physik’, conocidos como los artículos ‘Año extraordinario’.

En 1913, justo antes de la Primera Guerra Mundial fue miembro de la Academia prusiana de Ciencias; vivió por 17 años en Berlín, en ese tiempo el emperador Guillermo le invitó a dirigir la sección de Física del Instituto de Física Käinser Wilhelm.

En los años 20, Einstein era reconocido a nivel mundial por sus teorías, pero la más debatida fue su teoría de la relatividad, la cual era tratada por científicos en conferencias populares y textos.

Ante el ascenso del nazismo y la llegada al poder de Hitler en la década de los 30, Einstein decidió dejar Alemania en 1932, marchándose a Estados Unidos, lugar donde impartió docencia en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, agregando a su nacionalidad suiza la estadounidense, en 1940. En Alemania se vivía un odio a los judíos, por lo que varios físicos de ideología nazi, como Johannes Stark y Philipp Lenard, intentaron desacreditar las teorías de Einstein.

Durante sus últimos años, el científico trabajó en un proyecto donde intentó integrar las cuatro Fuerzas Fundamentales, tarea que quedó inconclusa.

 

A cualquier edad puede aprender por sí mismo. No hay motivo entonces para dejar el proceso de aprendizaje, si disfrutas de aprender, no dejes de hacerlo si tienes determinada edad.

Las personas no dejan de hacer cosas que le gustan sólo porque llegan a determinada edad. No dejas de jugar tenis por el hecho de tener 40  o más años. No dejas de tener sexo porque tienes 40. Simplemente, lo siguen haciendo hasta cuando puedan porque lo disfrutan. Y el aprendizaje debe funcionar de la misma manera.

Haz posible que disfruten el aprendizaje y ellos lo continuarán haciendo. Es una visión de futuro de Isaac Asimov, dada en 1988, con gran genialidad y claridad, en donde nos habla del impacto que hoy tiene la Internet en la educación y en nuestras vidas. Esta entrevista fue realizada por Bill Moyers para su programa televisivo «El Mundo de las Ideas».

En palabras de Asimov:

“A través de las máquinas, por primera vez, seremos capaces de tener una relación ‘uno a uno’ entre la fuente de información y la información del consumidor. Ahora hay una posibilidad de una relación “uno a uno” para muchos. Todo el mundo puede tener un maestro y acceso a los conocimientos acumulados de la humanidad.”