Abrete al cambio

Si te has dado cuenta todo en la naturaleza y en el universo constantemente tiene cambios y transformaciones, el agua de los ríos corre y a su paso lleva piedras, cambia el camino y se va acomodando de acuerdo a las circunstancias que se le van presentando.

Incluso lo que visiblemente no parezca  en movimiento, lo está. Por ejemplo en los seres humanos aunque aparentemente  nos veamos estáticos nuestras células van reemplazándose constantemente por nuevas. Cada clase de tejido tiene su tiempo de renovación, que depende del trabajo desempeñado por sus células. Las células que recubren el estómago, duran sólo cinco días. Las células de los glóbulos rojos, magulladas y golpeadas después de viajar casi 1500 kilómetros a través del laberinto del sistema circulatorio, sólo duran alrededor de 120 días antes de ser enviadas al cementerio del bazo. La epidermis, la capa superficial de la piel, se recicla más o menos cada dos semanas.

En general renovamos totalmente nuestro cuerpo aproximadamente entre cada siete a cada diez años pero conservando  la forma y el lienzo de nuestro ADN como lo han comprobado los estudios de  Jonas Frisen biólogo celular del Instituto Karolinska, de Estocolmo.

Al trasladar y aplicar la observación de este ciclo natural de renovación a nuestra trayectoria en la vida  podríamos concluir que:

  • Debemos alimentar nuestro cuerpo y nuestra mente muy bien diariamente para que esta renovación se realice con los mejores materiales.
  • Así como todo cambia en la naturaleza debemos fluir con los acontecimientos y circunstancias(renovar nuestra forma de pensar y actuar)  y  volvernos maleables conservando siempre nuestra esencia(asi como conservamos nuestro ADN).
  • Si nos quedamos estáticos y no aceptamos el cambio, vamos en contravía del ciclo haciendo cada vez más difícil la trayectoria por nuestra vida, seria como nadar contra la corriente.