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Alexander Vasilievich Suvorov es un ejemplo de que podemos llegar hasta donde nuestra mente y ganas nos alcancen.

Nació en Rusia en perfectas condiciones, a los tres años de edad quedó ciego y a los nueve años quedó sordo, obstáculos que gracias al amor  manejó con gran persistencia y no dejó que truncaran el  asistir a la universidad, graduarse como doctor en psicología y trabajar ayudando y enseñando a los niños ciegos y sordos la forma de comunicarse con los demás.

Alexander es un modelo que enseña a las personas con limitaciones físicas que a pesar de las dificultades, si tenemos la aceptación, disposición y tenacidad se pueden afrontar y alcanzar todos los sueños y metas propuestos.

Y para las otras personas  aparentemente sin impedimentos físicos, nos muestra  además de la tenacidad y persistencia que necesitamos para alcanzar nuestros sueños personales, evitar juzgar las capacidades de las otras personas, únicamente por su aspecto físico ya que si tienen limitaciones las pueden encarar y superar.

Conoce y amplía la impactante historia de Alexander Suvorov y recarga tu motivación observando el siguiente video.

Los niños son nuestros grandes maestros. Cuando los observas sin juzgar puedes dejarte contagiar de su inocencia y sabiduría.

Al no estar tan condicionados como los adultos  tienen claro el sentido de la vida: hacer lo que te gusta y disfrutarlo.  Cuando descubrimos nuestra verdadera vocación con la que nos sentimos plenos y felices, el resto (dinero, recompensa) vendrá por añadidura y sobra tiempo y entusiasmo para Jugar, Reír, Cantar, Bailar, dejar salir toda la espontaneidad interior.

Te invitamos a que disfrutes este fabuloso video donde una hermosa niña le recuerda estas enseñanzas a su padre.

https://www.youtube.com/watch?v=6j-NyoHRnYo

Después de nacer es lo que más seguro tenemos todos.

Sabemos que pasará en algún momento aunque no lo queremos aceptar y el hablar sobre el tema con nuestros seres más queridos para algun@s resulta ser traumático y prefieren no tocar el tema o simplemente ignorarlo. Otra opción que tomamos es asumir que la muerte sólo pasará a los vecinos, amigos o a las personas externas alrededor pero nunca nos imaginamos que pudiera pasarnos a nosotros. Lo cierto del caso es que es lo más seguro que tenemos en vida: todos vamos a morir y nuestros familiares, amigos, vecinos todos.

¿Pero por qué eludimos el tema?  Podría ser miedo a lo desconocido, a lo que pudiera pasar después o miedo a la ausencia. Bueno todo depende de la forma en que pensemos acerca de ello. Aquí compartimos una entrevista realizada al Maestro Zen Thich Nhat Hanh que nos muestra una explicación acerca de este cambio ineludible para todos desde la amorosa perspectiva budista.

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Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.

Hellen Keller

“’No persiga nunca a una mariposa, no trate de atraparla, no corra tras ella, sólo quédese quieto, espere, porque la mariposa es como la felicidad, que al no perseguirla se posa sobre nuestros hombros y nos hace dichosos, así sea por un momento”.

Mamo Kuncha – líder espiritual Aruaco de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Una Sonrisa, no cuesta nada, pero crea mucho. Enriquece a quienes reciben, sin empobrecer a quienes la dan. Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces por siempre.

Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus beneficios. Crea la felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios es la contraseña de los amigos. Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes, y el mejor antídoto contra las preocupaciones.

Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente. Porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le queda ninguna que dar. Por eso Sonrie 🙂