¿Está desempleado? Haga que la plata le rinda


No hay que dejarse llevar por el mal humor, el desespero y el estrés en épocas de austeridad: serán tus principales enemigos al momento de ordenar tu cabeza financieramente.

Ya sea que estés terminando tu época de estudiante o pases por un traspié en tu vida laboral, estar desempleado requiere obligatoriamente de un ahorro previo.

Invierta lo que alcanzó a ahorrar. Es fundamental que tengas un fondo para movilizarte durante la etapa de búsqueda de empleo. Hojas de vida, trasportes e incluso ropa presentable son inversiones necesarias cuando de tocar puertas se trata. Tu liquidación o tus pesos ahorrados deben ser gastados con papel y calculadora en mano.

Seguro de empleo. Gestionar este tipo de planes con el banco en el que tienes tu cuenta de ahorros es sencillo. Algunas entidades cobijan a sus clientes desde este monto. El subsidio por desempleo o el seguro de paro cubre hasta máximo seis meses y debes realizar el procedimiento a un mes de tu retiro, como fecha tope.

Hablando de necesidades básicas. Cuando se acostumbra a costearnos todo, las necesidades se hacen mayores y más difíciles de cubrir, así que hay que ser cautelosos al momento de tasar, por ejemplo, tus implementos de aseo, actividades de ocio, ropa y demás.

Bareje opciones. Es un buen momento para replantearte lo que quieres hacer con tu vida profesional y financiera, pero antes pregúntate qué tan capacitado estás para enfrentar un nuevo rol dentro de otro ámbito laboral al que no estás acostumbrada; cuántas oportunidades económicas y de crecimiento personal hay actualmente en esa área,  es o no suficiente el dinero con el que cuentas para esa etapa de transición.

Ninguna deuda. Que el desespero no te lleve a endeudarte con dinero que no tienes a la vista. Deja pasar un tiempo prudente antes de concluir que ya no te queda ni un peso de reserva. Cuando esto suceda, endéudate con lo mínimo.