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La forma de ver cada experiencia de nuestra vida nos puede bloquear o impulsar a superar los retos que representa esa experiencia.

Esta es la enseñanza que nos transmite Sue Austin,  quien después de una larga enfermedad  que la redujo a cama, pudo nuevamente sentir el viento en su cara, gracias a una silla de ruedas.  Para ella su silla le trajo nuevamente la libertad de movimiento y mucha alegría, pero las personas a su alrededor no lo veían con este positivismo.

Por eso a través del arte realizado sobre su silla, ha podido transmitir a sus semejantes y al mundo, todo el agradecimiento y bonitos sentimientos que se encuentran en su interior.

rueda

Y que su silla no es un obstáculo, si no una nueva oportunidad para poder vivir todo lo que quiere.

Por eso es que Sue quería nuevamente bucear en altamar y,  a pesar de que los expertos le decían que era imposible, su perseverancia y seguridad en que podía lograrlo, la ayudaron a encontrar la forma de adecuar todo su «equipo» para alcanzar este grandioso sueño.

Observa esta hermosa historia que la misma Sue cuenta y documenta en el siguiente vídeo.

A través del espejo de una relación, descubro mi yo más interior.

Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mí alrededor es una expresión de mí mismo. Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros.
¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características.

Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros.
Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.

Autor: Dr. Deepak Chopra

«Todo lo que te molesta de otros seres, es sólo una proyección de lo que no has resuelto de tí mismo»

Siddharta Gautama

 

 

Vive tranquilo, evita las prisas. La ansiedad y el apresuramiento ahogan la satisfacción de vivir, pues crean confusión interior.

Si actúas con serenidad frente a los problemas podrás solucionarlos, y tendrás mayor aceptación entre aquellos que te rodean.

Regálate un instante para pensar en lo que dice tu interlocutor y en tu respuesta adecuada.

La serenidad es tu fuerza interna que trabaja a tu favor y facilita la convivencia armoniosa.

En un pequeño pueblo, en el valle, vivía un hombre que siempre estaba feliz, amable y bien dispuesto para todos los que conocía. Siempre sonreía, y tenía palabras amables y alentadoras que decir, cada vez que era necesario. Todos los que lo conocían, se sentían mejor, más felices y eufóricos. La gente sabía que podía contar con él, y lo consideraba un gran amigo.
Uno de los habitantes de la aldea tenía curiosidad por saber cuál era su secreto, y cómo siempre podría ser tan amable y servicial. Se preguntó, ¿cómo es que él no tenía ningún rencor hacia nadie, y siempre estaba feliz.

Una vez, al encontrarse con él en la calle le preguntó: «La mayoría de la gente es egoísta e insatisfecha.  No sonríen tan a menudo como tú lo haces, tampoco son tan útiles y serviciales como tú ¿Cómo puedes mantenerte así..?»

El hombre sonrió y le contestó: «Cuando uno hace la paz consigo mismo, puede estar en paz con el resto del mundo. Si puedes reconocer el espíritu en sí mismo, puedes  reconocer el espíritu de cada uno, y luego lo encuentras natural para ser amable y bien dispuesto para todo. Si tus pensamientos están bajo tu control, puedes llegar a ser fuerte y firme. La personalidad es como un robot programado para hacer ciertas tareas. Tus hábitos y pensamientos son las herramientas y programas que controlan tu personalidad. Hazte libre de ser programado, y luego el bien interior y la felicidad que residen dentro de ti serán revelados. »

«Pero un montón de trabajo es necesario. Los buenos hábitos deben ser desarrollados. La capacidad de concentración y de controlar los pensamientos tiene que ser fortalecida. El trabajo es difícil e interminable. Hay muchos muros que deben ser escalados. Es una tarea ardua «. Lamentó el aldeano.

«No pienses en las dificultades, pues lo que pienses es lo que vas a ver y experimentar. Sólo aquieta tus sentimientos y pensamientos, y trata de mantenerte en  paz. Sólo trata de mantener la calma .y no te dejes abrumar por la corriente de tus pensamientos. »

«¿Eso es todo?» -Preguntó el campesino.

«Trata de ver tus pensamientos cómo vienen y van. Permanece en silencio en el presente. Los momentos de paz serán breves al principio, pero con el tiempo se harán más largos. Esta paz es también la fuerza, el poder, la bondad y amor al tiempo. Te darás cuenta de que eres uno con la corriente universal, y esto te llevará a actuar desde una dimensión diferente (punto de vista, la conciencia, no del egoísmo) »

«Muchas gracias por sus consejos y explicaciones», dijo el aldeano, y se fue feliz y satisfecho.

Para  desarrollar esta capacidad  tenemos que entrenar nuestras mentes. La mayoría de la gente piensa que la concentración es una actividad extenuante y agotadora, y que implica esfuerzo y  tensión, que es difícil y desagradable.

Esta creencia comienza a una edad temprana. Los padres y maestros esperan que los niños al estudiar, hagan su tarea y obtengan buenas calificaciones. Esto lleva a los niños un sentimiento de estar obligados y forzados a hacer algo que no les gusta hacer. Cuando es demasiado frecuente que no se concentran lo suficiente, desarrollan una aversión para la concentración, y  a menudo para estudiar también. Cuando crezcan, no es de extrañar que sus poderes de concentración sean débiles y no tengan ningún deseo de forzar sus mentes.

La concentración puede ser divertido si se aborda de la manera correcta. Se debe practicar con alegría, actitud positiva, optimismo, y la comprensión de sus grandes posibilidades.

  1. Hacer lo posible para cambiar la forma de ver las cosas. Siempre mira el lado positivo. La mente te puede arrastrar a pensar en la negatividad y las dificultades. No la dejes. Mira el lado bueno y el aprendizaje de cada situación, por difícil e inconcebible que parezca absolutamente de todas las situaciones aprendemos y cuanto más duras, más marcada nos queda la lección, entonces agradece esa oportunidad de vivir y saca el aprendizaje. De lo contrario, cuando se te presentan situaciones incómodas y difíciles, perderás el rumbo de tu felicidad.
  2. Piensa en soluciones, no en problemas. Cuando pensamos en problemas nos quedamos bloqueados, absortos y sin saber qué hacer. Es mejor darse un respiro y pensar que absolutamente todo en la vida tiene solución y existe por una razón. No son problemas son retos que si se te han presentado es porque dentro de ti está el potencial para superarlos y seguir adelante. Y no todos tenemos los mismos “retos” porque todos tenemos diferentes cosas por superar.
  3. Escucha música relajante, edificante. Este es un alimento directo para tus sentidos.
  4. Mira comedias divertidas que te hacen reír. Y te llevan a un estado de alegría, jocosidad y buena onda.
  5. Cada día, dedica algún tiempo a leer unas cuantas páginas de un libro inspirador o un artículo. Este es un alimento para tu mente.
  6. Cuida tus pensamientos. Cada vez que te encuentres pensando en cosas negativas, empieza a pensar en cosas agradables. Simplemente si vienen estos pensamientos acéptalos déjalos pasar pero inmediatamente piensa en cosas agradables, no dejes que en tu mente se posesionen pensamientos negativos, en cambio llena ese espacio inmediatamente con positivos.
  7. Siempre mira lo que has hecho y no  lo que no tienes. A veces, puedes comenzar el día con el deseo de lograr varios objetivos. Al final del día puede pasar que te sientas frustrado e infeliz, porque no has alcanzado a  hacer todas lo que has planeado.
    Mira lo que has logrado, no te concentres en lo que falta. Es posible que hayas alcanzado mucho durante el día, y sin embargo por faltarte algunas pequeñas tareas te dejas decaer y no ves todo lo bueno que has construído. Es injusto hacia ti mismo. Siéntete feliz por lo que hiciste y piensa que todo tiene su tiempo y lo que te faltó todavía no era la hora de realizarlo.
  8. Cada día haz algo bueno por tí mismo. Date gusto. Puede ser algo pequeño: cómprate un libro, come algo que te gusta, observa tu programa favorito de televisión, ve al cine, o simplemente realiza un paseo en la playa. La misión principal de nuestra vida es ser felices y se vuelve un hábito constante con la suma de pequeñas cosas cada vez.
  9. Cada día produce por lo menos un acto de hacer felices a los demás. Esto puede ser una palabra amable, ayudando a sus colegas, parando el coche en el cruce peatonal para darle paso a las personas, cediendo tu asiento del autobús a otra persona, o dar un pequeño regalo a un ser querido. Las posibilidades son infinitas. Al hacer feliz a alguien, eres feliz y se propaga ese sentimiento, y entonces también la demás gente trata de hacerte feliz.
  10. Todos los días Agradece todo lo que tienes. Cuenta tus dones y ventajas diariamente. Verás que es más lo que tienes que lo que te hace falta. Y tal vez analizando estos dones lo que piensas que te falta puede ser un solo capricho, en realidad estás completo.
  11. No envidies a las personas que son felices. Por el contrario, sé feliz por ti mismo, es una elección y tienes el derecho a aprovecharla. Alguna vez leí que las personas aburridas e infelices hacen mucho daño a la sociedad. Es responsabilidad de cada uno mantenernos felices internamente para reflejarlo al exterior y conseguir una atmósfera positiva de amabilidad.
  12. Rodéate con la gente feliz, y trata de aprender de ellos para ser feliz. Recuerda que la felicidad es contagiosa.
  13. Haz todo lo posible para mantener tu centro, cuando las cosas no procedan según lo previsto y deseado. Encontrarte a ti mismo y aceptar que eres un eterno aprendiz de todo lo que se te presenta en la vida, te ayudará a mantener la calma y controlar sus estados de ánimo y reacciones. Es la aceptación de lo bueno y lo malo y permanecer en equilibrio, tiene mucho que ver con la paz interior y la paz interior es conductor de la felicidad.
  14. Sonríe más a menudo.

Si quieres ser más consciente y explorar los espacios del espíritu medita estas siete verdades:

1. Todo llega para el bien: para evolucionar espiritualmente en esa escuela del amor que es la Tierra.

2 Todo pasa. Todo es prestado y no sufres cuando amas sin apegos y con libertad.

3. Todo tiene un sentido. Incluso lo que llamas “malo” es sólo un aprendizaje exigente.

4. Haz todo con amor y por amor. Haz todo con respeto, verdad, entrega, generosidad, ternura y perdón.

5. El sufrimiento está en la mente: es opcional. No sufres si asumes el dolor con aceptación y con amor.

6. El “malo” es tu maestro. En su inconsciencia te enseña perdón cuando te lastima, paciencia si te critica, desapego si te roba.

7. Todos somos uno. Somos parte de Dios y somos hermanos. No juzgues y mira a todos con ojos compasivos.

 Fuente: Oasis de Gonzalo Gallo

 

Sigan peleando y discutiendo cual es el verdadero absoluto, mientras acá mal interpretamos sus enseñanzas, ellos siguen la única religión que existe: «la del corazón»

Hay tantas expresiones diferentes para adorar a dios, pero nuestro fanatismo estricto nos hace olvidar esto y arremetemos con quienes no vean la divinidad como nosotros… (dios no es judío, no es cristiano, no es musulmán, no es budista, no es islamita, es mas dios ni siquiera se llama dios o cualquier nombre que le adoptamos)…

Abre los ojos, la fuente divina no tiene favoritos, no te juzga por nada y no anda castigando a los que no piensan como tu ,eres tu hombre el que se a condenado a si mismo con tus dogmas y fronteras…

Sigue la única religión que existe, sin banderas, sin distintivo, sin desigualdad y con aceptación, sigue la religión del corazón… esa es tu única conexión con la fuente.

Existen creencias populares sobre la lactancia materna. Aquí van algunos:

Beber mucha leche durante el tiempo que se da el pecho, hace que se produzca más leche. La hipótesis se basa en la suposición de que la mejor forma de reponer los nutrientes que pierde la madre al fabricar leche, es tomar también leche.

Curiosamente, en ninguna especie de mamíferos las madres consumen leche mientras amamantan, aunque fabriquen grandes cantidades. La mejor forma de mantener bien nutrida a una madre lactante es mediante una dieta variada.

Beber cerveza aumenta la producción de leche. Hay trabajos que demuestran que la cerveza estimula la liberación de prolactina. El efecto estimulador no depende del alcohol, sino de un polisacárido de la cebada, ya que también lo produce la cerveza sin alcohol. Sin embargo no hay estudios que demuestren la influencia de la cerveza sobre la lactogénesis.

Se admite que el efecto relajante tanto del alcohol como de los componentes del lúpulo, pueda ayudar a algunas mujeres durante la lactancia, pero no es prudente recomendar el consumo generalizado de cerveza. No hay que despreciar el riesgo del alcohol, si las cantidades ingeridas superan un consumo moderado.

Se deben evitar determinados alimentos porque cambian el sabor a la leche y no se deben consumir. Es cierto que el sabor de la leche puede ser modificado por algunos alimentos, pero esto no es malo para el lactante. Puede incluso ayudarle a tolerar otros sabores más adelante.

Un estudio demostró que el consumo de ajo por la madre mejoraba la succión, y algunos profesionales recomiendan a la madre consumir ajo en casos de lactancia inducida o relactación, para mejorar la aceptación del pecho por el niño. Se recomienda una dieta lo más variada posible dentro de los gustos de la madre.

La madre no debe ingerir alcohol durante la lactancia materna. La cantidad de alcohol que pasa a la leche es baja. El nivel más elevado se alcanza entre 30 y 60 minutos después de la ingesta y luego va disminuyendo.

Las madres no deberían tomar nada de alcohol, pero cantidades moderadas y de forma esporádica son tolerables, procurando alejarlas de las tomas. El efecto eufórico de dosis bajas de alcohol puede ser positivo para las madres lactantes y que estas pequeñas cantidades no tienen repercusión significativa sobre la producción de leche.

No se pueden tomar café o bebidas excitantes. Al igual que con el alcohol, no se debe exceder en su consumo, pero hacerlo moderadamente no origina ningún riesgo para el bebé. No obstante, si se observa que está más nervioso o duerme menos de lo normal, reduce el consumo diario de café y otros estimulantes: té, mate, chocolates, refrescos de cola, etc.